Sociedad

Día del Malbec y su alma riojana

El 17 de abril de 1853, Domingo Faustino Sarmiento firmó el contrato con el ingeniero agrónomo francés Michel Aimé Pouget para traer esquejes de vides europeas —entre ellas el Malbec— a la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza. Fue un acto casi administrativo que, sin saberlo, cambiaría para siempre el mapa vitivinícola del mundo. Sarmiento entendió algo esencial, la vitivinicultura podía ser una herramienta de civilización y de desarrollo económico. Para él, el vino era una bebida que formaba los hábitos de consumo, la producción local y la relación con la tierra podían ser parte del entramado cultural de un país moderno.

En 2011, Wines of Argentina —la entidad responsable de comunicar la marca argentina de vino en el mundo— estableció el 17 de abril como Día Mundial del Malbec, convencida de que esta celebración ayudaría a posicionar a la variedad como una de las joyas del vino argentino. Hoy, esa apuesta se confirma con creces: cerca de 50.000 hectáreas de Malbec se cultivan en el país, lo que representa la mayor extensión mundial dedicada a esta uva emblemática.

La Rioja tiene el otro Malbec de altura, cuando se habla de Malbec argentino, Mendoza acapara los flashes. Pero nuestra provincia que trabaja en silencio esta cepa con resultados extraordinarios. Tiene la mayoría de sus viñedos ubicados en los Valles del Famatina, entre los cordones montañosos del Velazco al este y la precordillera de los Andes al oeste, un oasis productivo con características ideales para el cultivo de la vid, con altitudes que van desde los 900 hasta los 1.400 metros sobre el nivel del mar.
Y en algunos casos, como el valle de Chañarmuyo, los viñedos trepan hasta los 1.720 metros, convirtiendo a nuestra Rioja en uno de los terruños de altura más extremos y fascinantes del país.

En este Día Mundial del Malbec, quiero proponerte tres etiquetas riojanas merecen detenerse, copa en mano, a celebrar lo que esta provincia tiene para decir.
Valle de la Puerta — Malbec Reserva

Elaborado con uvas cuidadosamente elegidas y cosechadas a mano. Luego del despalillado y prensado, la fermentación se realiza de forma tradicional con remontajes periódicos para asegurar la máxima extracción, con temperatura controlada a 24°C para preservar su carácter frutal.
El 30% del vino realiza una crianza de 6 meses en barricas de roble americano y francés, mientras que el 70% restante descansa en tanques de acero inoxidable para preservar la frescura frutal. En copa exhibe un rojo rubí de reflejos granate. En nariz evoca frutos rojos y negros maduros con tonos de confituras, hierbas y dejos balsámicos. En boca es intenso y sabroso, con buen cuerpo y taninos firmes, cerrando con un final largo de regusto herbal.
Complejo, bien estructurado y de gran cuerpo, sus taninos redondos le confieren un carácter único. Es ideal para carnes rojas a la parrilla, pastas con salsas especiadas y quesos curados. Un Malbec que traduce, con elegancia y sin artificio, la energía mineral del Famatina.
Cooperativa La Riojana — Raza Argentina Gran Malbec

Pocas bodegas encarnan el espíritu colectivo de la vitivinicultura riojana como La Riojana Cooperativa. Hoy es una cooperativa con 500 familias.
Su línea Raza Argentina es su declaración de identidad más ambiciosa.
Este Malbec 100%. Cosecha a mano. El método de elaboración incluye despalillado sin estrujado para favorecer los aromas frutales. Conservado por 18 meses en barrica Francés.
En copa presenta un color rojo profundo con reflejos violáceos. En nariz despliega gran intensidad y complejidad aromática, con frutas rojas como ciruelas y cerezas, frutos secos como nueces y avellanas, y suaves notas a tabaco y chocolate. En boca es de cuerpo robusto, expresivo e intenso, con un final especiado de muy buena complejidad. Un vino que lleva en su nombre lo que cumple en cada sorbo, la identidad más auténtica de La Rioja.
Chañarmuyo — Malbec Gran Vino

Si hay una bodega que resume la nueva frontera del vino de altura en Argentina, esa es Chañarmuyo. Los viñedos de Chañarmuyo se encuentran al pie de la Sierra de Paiman. La altura y el resguardo del Valle generan un microclima único: la alta exposición solar, las frías noches y la ausencia total de fuertes lluvias o vientos logran mayor concentración de colores, aromas y sabores en los granos.
Este Malbec nace a más de 1.700 metros sobre el nivel del mar. Con una crianza de 12 meses en barrica nueva francesa.
En copa exhibe un rojo violáceo profundo y concentrado con buen brillo. En nariz es profundo y complejo, con tonos de fruta negra madura, especias, hierbas y tonos ahumados intensos. En boca es potente pero equilibrado, con mucha sabrosura, textura carnosa y taninos firmes de textura amable, con un centro de paladar jugoso. Su paso por madera combina la presencia de frutas como cerezas y ciruelas maduras con ahumados, torrados y un dejo de café. Intenso y de suaves taninos. Maridaje recomendado: asado, cordero, empanadas.
Un vino que nació del desierto y llegó al mundo con nombre propio.
No te quedes sin elegi un excelente Malbec, y brindar por nuestra tierra. Un lugar donde se siembra en silencio, se cosecha con convicción y reivindica su amor hacia la vitivinicultura.
El Malbec tiene muchos acentos, pero todos ellos mantienen su esencia con estilos propios.

Autor: 85826|
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