El riesgo para la industria, que describió la consultora Industria y Desarrollo (I+D), encabezada por Diego Coatz, ex director ejecutivo de la UIA, se refleja en el “efecto sándwich” que sufre el sector fabril: de un lado, baja de ventas (principal problema para el 83% de las firmas relevadas), demoras en los pagos de los clientes y la competencia de productos importados, especialmente de China; y del otro, aumento de costos, en especial de la energía eléctrica para grandes usuarios, que subió 79%, empujada por el precio del gas y sin alivio a la vista.
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El recrudecimiento del conflicto en el Golfo Pérsico y el cese de la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán volvieron a poner presión sobre los precios del petróleo y, tan o más importante para la Argentina, el precio del Gas Natural Licuado (GNL) que el país importa para cubrir el déficit de suministro propio en los meses de invierno, cuando el consumo total llega hasta 180 millones de metros cúbicos diarios, muy superior al nivel actual de producción local de gas natural, unos 140 millones diarios.
En la noche del domingo, los movimientos en el precio del petróleo reaccionaron a la quinta ronda de ataques ordenados por el presidente de EEUU, Donald Trump, contra Irán en medio de una escalada de hostilidades por el control del estrecho de Ormuz. La agencia estatal iraní reportó explosiones en Bandar Abbas, Sirik, Jask y Qeshm, localidades ubicadas a lo largo del corredor marítimo por el que, antes del conflicto, circulaba un 20% del petróleo y el gas del mundo.
El estrecho “está abierto” dijo Trump a la cadena NBC. “Anoche los bombardeamos hasta el cansancio. Son personas muy malvadas y enfermas”, sostuvo, buscando aventar la presión sobre los precios debido a la inseguridad del tránsito de buques petroleros y de GNL por el estratégico estrecho. Pero las dudas persisten.
En la Argentina, debido a la escasez de gas por el alto consumo invernal, Infobae ya reportó que 130 fábricas pararon o sufrieron cortes y que, en algunos casos, se generaron multas a plantas que no tienen suministro “ininterrumpible”, pero están técniamente forzadas a un consumo mínimo de gas para no dañar máquinas e instalaciones, lo que llevará a litigios judiciales.
“Evidentemente, el precio del GNL va a recrudecer si el conflicto en el Golfo se agudiza. Nos tocó un año frío y con un esquema complicado de abastecimiento de la Secretaría de Energía, que decidió que el precio lo paguen las industrias y las centrales térmicas. El procedimiento podría haber sido un poco mejor”, dijo Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral.
La evolución del problema dependerá del clima, explicó el experto. Aún no se sabe cuántos días de corte de suministro a industrias y centrales térmicas habrá en agosto, lo cual, a su vez, determinará las necesidades de las empresas de comprar GNL, cuyo precio internacional, estimó el experto, “no podrá disminuir de 14 o a lo sumo USD 13 por millón de BTU”.
De hecho, en la última licitación, el 25 de junio, para el suministro de gas en agosto Enarsa ofreció 392 millones de m3 pero, debido a los precios, logró adjudicar solo dos tercios, 264 millones. El precio para la “demanda prioritaria” (residencial) fue de USD 18,58 el millón de BTU y la industria y las usinas debieron afrontar un spread o sobrecosto en función de una fórmula que toma como base el precio del gas “TTF” (el que paga el mercado europeo) más costos de transporte y entrega.
De momento, las perspectivas no son optimistas. Un análisis de The Economist sobre el mercado mundial de GNL describe una situación de tensión, debido a varios factores.
En primer lugar, la demanda asiática superó a la europea, debido a un verano muy caluroso en Asia y escasez de provisión desde Qatar, debido al conflicto. La reapertura parcial del Estrecho de Ormuz dejó pasar unos pocos buques de GNL, pero los flujos siguen lejos de la normalidad.
En segundo lugar, las reservas de gas en Europa, tras un invierno severo y en medio de un verano tórrido, son las más bajas en 15 años para la época. Así, los precios del GNL en Asia y en Europa se mantienen, respectivamente, 62 y 48% que el nivel de febrero. Los envíos desde Qatar podrían normalizarse en septiembre, pero el mercado sigue ajustado y expuesto a riesgos. La revista británica destaca tres:
Llevará años, agrega, revertir la destrucción de parte de la capacidad de exportación de GNL de Qatar, que podría dejar al mundo con un déficit acumulado de hasta 40 millones de toneladas de GNL qatarí hacia fines de este año, igual al 10% del suministro global de 2025. Los envíos de África y Australia no alcanzan para cubrir la demanda, un panorama en el que, alerta el informe, “cualquier choque adicional podría precipitar una crisis de abastecimiento antes del invierno (boreal)”.
A partir de agosto/septiembre, los países de Europa y Asia tienen que empezar a llenar los almacenamientos para llegar al invierno boreal con reservas adecuadas. “Para proyectar el precio del GNL, es clave que esas reservas estén en su pico en noviembre, en especial si el conflicto se prolonga. No es la mejor combinación”, dijo Carnicer.
A mediano y largo plazo, ese panorama puede ser positivo para la Argentina, pues valoriza aún más el gas de Vaca Muerta, las ventajas geopolíticas del país y los proyectos de exportación de GNL, que tardarán al menos un año y medio más en empezar a materializarse. Pero en lo inmediato es una mala noticia para los costos industriales.
Paradójicamente, todo esto sucede justo cuando Argentina parece haber empezado a revertir, en 2025, la quema o venteo de “gas asociado” a operaciones de extracción de petróleo.
Argentina parece haber revertido, en 2025, la quema o venteo de “gas asociado” a operaciones de extracción de petróleo
Según el rastreador de venteo global de gas (Global Gas Flaring Tracker) que publica el Banco Mundial en base a informaciones satelitales y otras fuentes, en 2025 la quema y venteo mundial de gas alcanzó 167 mil millones de metros cúbicos, el nivel más alto desde 2019 y el tercer aumento anual consecutivo, a cuatro años de que se cumpla el plazo para la meta de eliminar la quema rutinaria en todo el mundo.
El rastreador refleja que entre 2024 y 2025 más del 60% del aumento mundial de quema de gas en “antorchas” se concentró en Rusia, México e Irán, un salto conjunto de 6.300 millones de metros cúbicos que, por sí solo, casi quintuplicó todas las reducciones logradas por los países que recortaron esa práctica en 2025.
Argentina, junto a países como Siria, Kazajistan, Estados Unidos, India, tuvo en cambio una evolución virtuosa. Según el informe, el desarrollo del yacimiento de shale oil de Vaca Muerta comenzó en 2018 y desde entonces la producción de petróleo creció con rapidez, generando cuellos de botella en la infraestructura y aumentando la quema, en un proceso similar al observado durante la expansión acelerada de la cuenca Permian en EEUU en 2019. La situación empezó a moderarse, subraya, con nuevos gasoductos y ampliaciones de procesamiento de gas que mitigaron el problema y permitieron una caída gradual de la intensidad de quema y una reducción marcada en volumen y en intensidad durante 2025.
Entre esas inversiones el informe del Banco Mundial destaca el gasoducto Perito Moreno (antes Presidente Néstor Kirchner), inaugurado en el invierno de 2023, pero que recién empezó a funcionar a pleno a mediados del año siguiente, al completarse las obras de las plantas de compresión que aumentaron en 50% la capacidad de transporte del ducto.
También pudieron haber incidido las incipientes operaciones de “mitigación digital de venteo de gas” lideradas por empresas como Pluspetrol y Tecpetrol, aunque fuentes del sector fueron escépticas sobre la tendencia a la reducción de quema de gas asociado a petróleo, destacando que las petroleras dejaron de lado esos esfuerzos en la segunda mitad del año pasado.
Al menos en 2025, Argentina mostró buenos resultados según el rastreador del Banco Mundial, en contraste con la tendencia mundial, que siguió siendo negativa. El informe estima que el gas derrochado en 2025 fue de USD 54 mil millones en valor y superó el volumen total de GNL exportado desde el Golfo Pérsico (112 mil millones de metros cúbicos).
“El dato adquiere otra dimensión en un contexto de incertidumbre geopolítica y de mercado, y cuando más de 500 millones de personas todavía no tienen acceso confiable a la electricidad. La energía desperdiciada coincide con déficits eléctricos y pérdida de empleo, la pregunta es por qué ese gas no se aprovecha para reforzar la seguridad energética y aliviar la escasez de suministro, en especial en países en desarrollo”, dice el informe, que detalla que nueve países (Rusia, Irán, Irak, Venezuela, México, Libia, Argelia, Nigeria y Estados Unidos, en ese orden) concentran el 83% de la quema global de gas, casi el doble del 46% que explican de la producción mundial de petróleo.
Más de 500 millones de personas todavía no tienen acceso confiable a la electricidad
Como ejemplos opuestos el informe dice que Kazajistán mantuvo su trayectoria descendente de varios años y registró una baja de 16% “mediante la aplicación sostenida de estándares regulatorios”, y que, por el contrario, Rusia, el país que más gas quema en el mundo, con 18% del volumen global, elevó esa práctica en 9% “sin que existiera un aumento correspondiente en su producción de petróleo”.
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