La crisis entre Irán y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que Teherán descartara participar en la próxima ronda de aciones prevista en Islamabad, en Pakistán, mientras continúe el bloqueo marítimo impuesto por Washington.
La decisión fue difundida por la agencia Tasnim, que citó fuentes cercanas al gobierno iraní. Según ese medio, “no habrá negociaciones mientras continúe el bloqueo”, en referencia al cerco naval que Estados Unidos mantiene sobre los puertos iraníes en el marco del conflicto en la región.
El anuncio contrasta con la postura de la administración de Donald Trump, que confirmó el envío de una delegación de alto nivel a Pakistán para retomar el diálogo. La comitiva estará encabezada por el vicepresidente JD Vance, junto al enviado especial Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner.
Las conversaciones buscan alcanzar un acuerdo que permita desescalar el conflicto iniciado a fines de febrero, en un escenario marcado por enfrentamientos indirectos y medidas de presión económica y militar. Sin embargo, la primera ronda realizada el fin de semana pasado en Islamabad concluyó sin avances concretos.
Blioqueo ilegal
Desde Teherán sostienen que las exigencias de Washington y la continuidad de las sanciones hacen inviable cualquier entendimiento. En paralelo, denunciaron el bloqueo marítimo como “ilegal y criminal”, al considerar que vulnera el alto el fuego vigente, cuyo plazo expira en los próximos días.
La tensión también se traslada al estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Irán restableció controles estrictos sobre esa vía como respuesta al cerco estadounidense, afectando el tránsito de buques y generando preocupación en los mercados internacionales.
En este contexto, Trump volvió a endurecer su discurso y advirtió que, si Irán no acepta el acuerdo propuesto, podría ordenar ataques contra infraestructura clave del país. “Si no firman, todo el país será arrasado”, afirmó, reiterando amenazas que ya había expresado antes de la tregua de dos semanas acordada el 8 de abril.
A pesar del freno en las negociaciones directas, ambas partes mantienen canales de comunicación indirectos a través de Pakistán, que actúa como mediador. No obstante, la falta de confianza mutua y las condiciones impuestas por ambos gobiernos dificultan un avance inmediato.
Con el plazo del alto el fuego a punto de vencer, el escenario se presenta incierto. La posibilidad de una escalada militar convive con intentos diplomáticos que, por ahora, no logran traducirse en acuerdos concretos.
Irán se baja de las negociaciones en Pakistán
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