1591 Cultura + Espectáculos

La Rioja como memoria viva: una voz que escribe desde adentro

Desde sus primeras páginas, “Entre nosotros. Naturaleza e identidad riojana” deja en claro que no busca tomar distancia del mundo que retrata. Rubén Darío Laurenti escribe desde un lugar de pertenencia, con la decisión de poner en palabras una experiencia vivida en el territorio, sin traducirla ni adaptarla para una mirada externa. Ese gesto, que atraviesa todo el libro, define tanto su potencia como sus límites. Publicado en 2025 por Editorial Dunken, el volumen se organiza en dos partes -un poemario y una serie de relatos ficcionados- que funcionan como dos formas complementarias de acercarse a un mismo universo. En la poesía, Laurenti trabaja desde la condensación: escenas breves, imágenes que remiten a la infancia, al paisaje, a la memoria familiar. En los relatos, en cambio, despliega esas mismas preocupaciones en historias más amplias, con personajes y situaciones que permiten una mayor complejidad.
El territorio no aparece aquí como una postal ni como un fondo neutro. El monte, el zonda, la sequía, el adobe, la acequia: todos esos elementos no solo están presentes, sino que condicionan la vida de los personajes, moldean sus vínculos y atraviesan su forma de ver el mundo. En ese sentido, el libro construye una idea de identidad que no se define de manera abstracta, sino que se reconoce en lo cotidiano. En el poemario, hay momentos donde esa apuesta encuentra un tono muy logrado. Textos como “Raíz de monte”, “La infancia no es un juego” o “Éxodo y olvido” logran transmitir una sensibilidad concreta, sin necesidad de grandes artificios. Laurenti se apoya en una lengua cercana, en imágenes reconocibles, y en una emocionalidad que no busca disimularse. Cuando el poema se sostiene en esa combinación, el resultado es eficaz: lo que aparece no es solo una evocación, sino una experiencia.
Sin embargo, esa misma cercanía puede volverse, por momentos, un obstáculo. En varios poemas, la escritura parece querer asegurarse de que el sentido quede completamente claro. La identidad, la pertenencia, el valor de lo propio se enuncian de manera directa, a veces con una insistencia que reduce la ambigüedad del texto. No se trata de una falla estructural, pero sí de una tendencia que atraviesa la primera parte: cuando el poema explica lo que ya estaba sugerido, puede ocurrir que pierda parte de su fuerza.

SENTIDO ORGÁNICO
El contraste se vuelve más evidente en la segunda parte del libro. En los relatos, Laurenti encuentra un registro más suelto, más abierto. La construcción de escenas, el trabajo con los diálogos y el desarrollo de los personajes permiten que el sentido aparezca de manera más orgánica. “El camino de agua de abajo”, por ejemplo, se mueve en el terreno de la fe popular sin necesidad de subrayarla; “La navidad de los otros” articula lo íntimo con lo colectivo, cruzando la historia de un pueblo con un conflicto internacional; “La chanfaina de Eulalia” construye un personaje donde el cuidado, la comida y la comunidad funcionan como formas de sostén. En estos textos, el autor muestra una mayor confianza en el relato como vehículo de sentido.
Hay también un conjunto de cuentos donde la realidad se abre a lo incierto. El caso del caballo que no aparece en el registro fotográfico es quizás el más claro: una situación que podría explicarse, pero que el relato decide mantener en una zona ambigua. Ese tipo de decisiones enriquecen el libro, porque introducen una dimensión que escapa a lo meramente descriptivo. Aun así, incluso en esta parte más sólida, aparece en algunos momentos la necesidad de cerrar las historias de manera explícita. Como si el texto no terminara de confiar en lo que ya construyó. Esa tendencia a señalar el significado -a decir qué deja cada historia- aparece de forma intermitente y, cuando lo hace, reduce el margen de interpretación. En conjunto, esa oscilación entre sugerir y explicar atraviesa todo el libro. Es, en algún punto, la tensión central de la escritura de Laurenti: entre la voluntad de transmitir con claridad una experiencia y la posibilidad de construir una obra que deje espacios abiertos. Cuando predomina lo primero, el texto se vuelve más lineal; cuando aparece lo segundo, gana en profundidad. Más allá de esas variaciones, hay algo que sostiene el conjunto: una mirada consistente sobre el mundo que construye. “Entre nosotros” no recurre a la ironía ni a la distancia. Tampoco busca sofisticar su lenguaje de manera innecesaria. Su apuesta es más directa: trabajar con la memoria, con el territorio y con los vínculos desde un lugar reconocible.
UNA FORMA DE DECIR
En ese sentido, el libro dialoga con una tradición que busca recuperar las voces del interior sin convertirlas en objeto de observación externa. Laurenti no idealiza ese mundo, pero tampoco lo desarma. Se mueve en un punto intermedio, donde la experiencia personal y la construcción literaria se cruzan de manera constante. Esa elección tiene consecuencias. Por un lado, permite construir un libro que transmite cercanía, que se reconoce en lo que cuenta y que invita a entrar en ese universo sin mediaciones. Por otro, implica asumir ciertos riesgos: la repetición de algunos motivos, la tendencia a explicitar el sentido, la irregularidad entre textos.
Sin embargo, incluso en esos desbalances, hay una coherencia que se mantiene. El radicado de Ulapes escribe con una intención clara, sin esconder su punto de vista y sin disfrazar su vínculo con el material que trabaja. Y cuando esa escritura se apoya en la escena, en el detalle o en la atmósfera -más que en la afirmación-, alcanza sus mejores momentos.
“Entre nosotros”, en definitiva, es un libro que se sostiene en esa tensión. No busca ser una obra cerrada ni perfecta, sino una forma de decir, de registrar, de dejar algo en palabras. Y en ese gesto, cuando logra equilibrar lo que muestra con lo que calla, consigue que el territorio que recorre deje de ser solo un lugar y se convierta en una experiencia compartida.
EN PRIMERA PERSONA:
MANIFIESTO DEL AUTOR PARA “ENTRE NOSOTROS”
Quiero que este libro sea mi voz abierta al mundo: una invitación a mirar lo nuestro con otros ojos, a reencontrarnos con lo esencial.
No busco solo lectores, sino cómplices de la memoria y la sensibilidad.
Que cada página sea un puente entre lo vivido y lo sentido”.
Lo cotidiano no es rutina.
Es un modo de vivir que nos invita a detenernos, a mirar con calma, a respirar el instante.
En un mundo que corre sin pausa, propongo volver al gesto simple, a la palabra que nombra lo esencial, a la memoria que no se resigna al olvido.
Este libro es mi llave, la que abre el clóset literario donde guardé durante años historias, paisajes y silencios.
Nace del deseo de compartir una mirada: la del que camina por los llanos del sur riojano y siente que cada huella, cada jarilla, cada voz de pueblo tiene algo para decirnos sobre nosotros mismos.
Escribo para acercar mi palabra a la conciencia del lector, para que la lectura se vuelva un puente entre quien escribe y quien busca sentido.
Porque leer no es solo pasar páginas: es reconocerse, es reencontrarse con la emoción dormida, es recordar que todavía hay motivos para seguir creyendo en la vida.
“Carpe diem”, decía aquel maestro en La sociedad de los poetas muertos: aprovecha tu día, dale sentido a tu vida.
Este libro intenta ser eso: una invitación a despertar la inspiración por vivir, a mirar lo que tenemos y agradecerlo, a rescatar la belleza de lo simple.
No pretendo que el libro sea un objeto, sino un bien; una palabra que acompañe, que transforme, aunque sea mínimamente, la percepción del entorno que habitamos.
Quisiera que quien lo lea sienta que la vida —la suya, la mía, la nuestra— es un conjunto de instantes que merecen ser honrados.
No nos dejemos vencer por la resignación ni la abulia. Hay belleza, memoria y pertenencia esperando ser miradas otra vez”.
Porque entre nosotros —en lo que compartimos, recordamos y soñamos— está la verdadera identidad que nos sostiene.
Y escribir es, quizás, la manera más humilde y esperanzadora de seguir vivos.
La primera parte, Poemario, es una senda a través de versos que buscan capturar la esencia de un paisaje áspero y luminoso, y de una cultura que se forja en lo cotidiano y sencillo, dándole valor a lo que nos rodea, desde una ambientación propia del llano riojano y sus diversos matices, que he considerado para esta primera entrega.
En cada poema que elaboré hay signos de una tierra que late en trazos de recuerdos, vivencias propias y la fuerza de un pueblo que resiste y celebra su encuentro de distintas formas, incluso desde la misma intimidad cultural.
La segunda parte, Relatos Ficcionados, es un viaje narrativo que se adentra en la memoria colectiva y en las historias que se tejen en el común de la gente, en pueblos pequeños con grandes enseñanzas por comunicar en el decir. Son verdades a medias, vestidas de ficción.
En todo caso, pretendo desde este libro, captar tu atención y que te adentres en una geografía de naturaleza e identidad riojana con la cual te identifiques o bien podría ser igual a aquella que recuerdas, sin necesidad de que habites La Rioja.
Te invito a que te subas a mis textos y compartamos la experiencia de transitar un trayecto que quizás, bien vale descubrirlo. Te espero al final del camino.
SOBRE RUBÉN LAURENTI
Rubén D. Laurenti (Córdoba, 1963) está radicado desde hace más de tres décadas en Ulapes, Departamento General San Martín, La Rioja. Autor de Entre Nosotros – Naturaleza e identidad riojana (Editorial Dunken), su obra formó parte de la presencia argentina en la Feria Internacional del Libro de Calcuta y de la programación de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Su escritura, profundamente ligada al territorio riojano, se caracteriza por una mirada sensible y accesible sobre la identidad, la naturaleza y la vida cotidiana. Desde una fuerte impronta territorial, Laurenti construye relatos y poemas que recuperan la memoria, los afectos y las raíces culturales de La Rioja, poniendo en valor el vínculo entre el hombre y su entorno.
Participó además en doce antologías de alcance provincial y nacional, mientras que su obra fue declarada de Interés Departamental por el Honorable Concejo Deliberante del Departamento General San Martín, en reconocimiento a su aporte cultural y literario.
Actualmente trabaja en la segunda entrega de Entre Nosotros – Naturaleza e identidad riojana, profundizando su exploración del universo conceptual y humano de la provincia.
RAÍZ DE MONTE
En este surco árido del tiempo
la tierra habla con su voz de jarilla,
y cruje bajo el sol sin pedir clemencia
ni promesas vanas de agua bendita.
Los vientos no son brisas que arrastran:
son ancestros que recorren los filos
de otrora las huellas innatas, perdidas,
entre mojones de cueros curtidos.
El algarrobo, como un viejo centinela,
me mira con sombra y silencio marchito.
Aprendí de sus ramas macizas e inertes
que resistir no siempre mata al olvido.
Aquí, el cielo no se cae por las tardes:
más bien arde sobre la piedra como una llaga
y riega la memoria con su sangre de incendio
las penas que surcan en tristezas vagas.
Yo también soy de esta grieta “zondeada”.
de este valle seco donde canta el zorzal,
de este monte verdoso que no olvida ni reniega
del polvo que vuelve, de los pasos que se van.



Autor: 83983|
LECTURAS RUBEN LAURENTI LITERATURA ENTRE NOSOTROS

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web