Es una propuesta que se organiza como una suite musical: una serie de variaciones que emergen de un mismo motivo y se despliegan en distintos lenguajes. El punto de partida es Aicuña, un territorio concreto que no se reduce al paisaje, sino que se construye a partir de sus habitantes, su arquitectura y las huellas del tiempo. A través de pintura, fotografía y piezas audiovisuales, la muestra propone un recorrido donde las obras no describen el entorno, sino que lo reorganizan.
La exhibición propone una experiencia sensible que toma como punto de partida a Aicuña, un pequeño pueblo riojano de una sola calle, cuya historia viva se convierte en eje de una narrativa artística que trasciende lo geográfico. Más que un paisaje, Aicuña aparece como un territorio emocional construido a partir de sus habitantes, sus huellas y su memoria.
La Rioja se muestra en Buenos Aires con arte e identidad
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