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Opinión CIENCIA

El siglo XXI se perfila hacia la conquista real del espacio

El ambiente ultraterrestre se ha convertido en un escenario más en las consideraciones de la política, del poder, la economía y especialmente en términos militares, asegura Alejandro Laurnagaray de Urquiza.

La gran mayoría relaciona el espacio exterior con lo misterioso, lo desconocido, la existencia de extraterrestres y la ciencia ficción. Sin embargo, el ambiente ultraterrestre ha pasado a formar parte de las valoraciones políticas, económicas y militares de los distintos actores del sistema internacional y constituye ya un escenario vital para las grandes potencias.

Alejandro Laurnagaray de Urquiza es un reconocido analista internacional, profesor universitario e investigador y especializado en Estrategia y Geopolítica. Además de ser asesor de diversas instituciones públicas como privadas, tiene entre sus logros el ser el primer académico en introducir y desarrollar en la Argentina el enfoque de la geopolítica aplicada al espacio ultraterrestre.

Recientemente publicó un libro acerca de la temática: “Geopolítica del Espacio Exterior – La Nueva Carrera Espacial y el amanecer de la Astropolítica” (Puntoaparte Ediciones – 459 páginas). Se trata de un trabajo de nivel académico de lectura accesible también para el gran público interesado, un verdadero manual sobre el tema resultado de varios años de investigación.

“Hay un despertar, eso que cada uno tiene dentro, de mirar hacia el cielo, las estrellas, hacerse las preguntas básicas y esenciales de la vida. Que somos polvo de estrellas no es sólo una cita poética, la Tierra se formó como residuos emanados del Sol, es una verdad científica. Elevar la mente, el alma y el corazón hacia el espacio nos abre a un conocimiento enorme, y a oportunidades impresionantes que se presentan en este nuevo siglo. Combinar ese interés con las Relaciones Internacionales, la Estrategia y la Geopolítica fue la fusión en la que resultó mi libro. El siglo XXI se perfila, sin duda, como el de la conquista real del espacio exterior, el futuro que imaginábamos ya está aquí”, asegura Laurnagaray en diálogo con La Prensa.

Las repercusiones han sido más de las esperadas, explica el descendiente del primer presidente constitucional, Justo José de Urquiza: “Numerosos alumnos se han interesado en el tema y han realizado nuevas investigaciones y tesis en distintas universidades, hay proyectos académicos internacionales en los que estoy trabajando, el impacto en los jóvenes ha sido notable, y que más estudiantes y profesionales incorporen este escenario como parte de su formación académica, expandir el tema en la Argentina y en Hispanoamérica, fue uno de los objetivos que me había planteado. Paso a paso, se van dando y estoy realmente orgulloso de ello”.

Acerca de todos estos temas mantuvo un extenso y esclarecedor diálogo con La Prensa:

UNA NUEVA ERA

1- ¿En qué se basa para afirmar que la humanidad se encuentra transitando una nueva era?

Vivimos la cuarta revolución industrial, en un contexto de sociedades líquidas y donde todos los procesos sociales, económicos, políticos y tecnológicos. se desarrollan de forma acelerada, como nunca ha sucedido. Y la IA irrumpió para agudizar esa tendencia y transformar la forma en que trabajamos y pensamos, cómo nos comunicamos y relacionamos. Y esto recién es el comienzo. Sumemos la nanotecnología, la robótica, IoT, tecnologías cuánticas. Y a la vez, experimentamos una nueva era de competencia estratégica entre grandes potencias, una transición hegemónica, y con un rol cada vez más importante de grandes corporaciones privadas. Y en el espacio exterior en particular, que ya es un escenario más en las consideraciones de la política, del poder, la economía, la experimentación científica y las investigaciones. Estamos viviendo el siglo de la conquista del ambiente ultraterrestre. Esa revolución tecnológica, combinada con la creciente competencia multidimensional entre las potencias, la innovación privada y la aparición de nuevos actores, aceleran la exploración y explotación del espacio exterior, con proyectos de enorme magnitud, algo sin precedentes. Es parte también de la era del New Space. Y cuando el interés político, económico y tecnológico se incrementa en un escenario, el militar lo acompaña.

2- ¿Estamos también ante una nueva carrera espacial? Bueno, es el subtítulo de mi libro, “La Nueva Carrera Espacial y el amanecer de la Astropolítica”. La renovada competencia por el espacio exterior es una de las grandes disputas del siglo XXI, junto con la tecnológica, armamentista, por los polos. Estamos atravesando una etapa de transición, entre poderes estatales y con una enorme cantidad de actores que adquieren un rol cada vez más relevante. Hay potencias en pugna, como ocurrió en la primera carrera espacial, pero en la actual, se suman otros actores. Hay una competencia por la innovación en tecnología satelital, de cohetería, energética y en otras capacidades espaciales. Hay tensiones por la ocupación de órbitas, en un entorno congestionado y disputado, con la aparición de mega constelaciones. Asimismo, se aceleran los desarrollos y los planes, y la IA intensifica todo eso. La carrera es política, es económica, tecnológica, científica y también en el ámbito militar. El espacio exterior es clave para la inteligencia, para el guiado de armamentos, la organización de tropas y la alerta temprana. Compiten hoy los proyectos de EE. UU. y China, con sus aliados, para la colonización de la Luna, hay récord de lanzamientos de cohetes y de colocación de satélites en órbita.

3-¿Cuál es la importancia de colonizar la luna?

Reside en poder, economía, recursos, prestigio y extensión de dominios. Es un puerto espacial natural para viajar a otros sitios del sistema solar. Una vez instalados en la Luna, los viajes a otras partes del sistema solar serán mucho más económicos, debido a la menor fuerza gravitatoria del satélite natural. Yo estimo que se logrará a lo largo de este siglo. Hay enormes cantidades de helio-3, que serviría para producir energía, y otros minerales estratégicos. Por supuesto, la distancia y los costos de transporte son enormes, y hay otros asuntos importantes que resolver, sobre todo para la vida humana permanente. Parafraseando a Einstein, él afirmaba que la imaginación es más importante que el conocimiento, que estimula el progreso y da luz a la evolución. Los planes para la luna son impresionantes. Recordemos cuando Julio Verne publicó “De la Tierra a la Luna”, un siglo después se hizo realidad. No creo que muchas personas creyeran en ese momento que la llegada de humanos a la Luna pudiera convertirse en realidad.

4-¿Qué otros intereses hay en esa carrera espacial?

Hay varias constelaciones en desarrollo para competir con Starlink. Hay presiones políticas, tensiones sobre el derecho espacial internacional, que ha quedado incompleto y anticuado. Puedo asegurar también que habrá competencia por la explotación de los recursos naturales espaciales, que, si bien llevará más tiempo, ya está comenzando. Y por supuesto, la militarización del espacio exterior es inevitable. Las tensiones en la política internacional que suceden en la Tierra se expanden hacia el ambiente ultraterrestre, y el espacio ha sido clave en cada guerra librada en las últimas décadas. De más está decir que estrategas y funcionarios de grandes potencias afirman sin dudarlo, desde hace ya años, que estamos en una nueva carrera espacial. Se aceleran los desarrollos, la renovación de satélites, la inversión estatal y privada crece significativamente, así como las amenazas y peligros en órbita, como las colisiones y la basura espacial. La seguridad nacional y multidimensional, la economía, y numerosas actividades en Tierra dependen del espacio exterior, prácticamente nuestra vida cotidiana está asociada al uso de servicios satelitales, como el GPS por ejemplo. Y hay dos posturas claras, EE. UU. manifestó querer seguir manteniendo el liderazgo espacial en el largo plazo, y China afirmó querer convertirse en una potencia espacial de primer orden. Y esta disputa nos afecta a todos. Miremos el caso del proyecto CART -en asociación con China- interrumpido en Argentina, por pedido o presión de EE. UU., o las acusaciones en torno a la base espacial en el sur del país. Esas tensiones son parte de la nueva carrera espacial.

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