El empresario Eduardo Elsztain, uno de los hombres más influyentes del país y con participación en proyectos mineros de San Juan, se incorporó formalmente a la disputa por la línea eléctrica de 500 kV que une la estación transformadora Nueva San Juan con Rodeo, una infraestructura considerada estratégica para el desarrollo de la minería en la región y que también generó preocupación en La Rioja.
La controversia gira en torno al pedido realizado por el proyecto minero Vicuña, impulsado por las empresas BHP y Lundin Mining, que propusieron invertir en la ampliación y repotenciación de la línea eléctrica a cambio de obtener prioridad sobre el 90% de la capacidad de transporte durante 25 años.
La situación encendió alarmas en distintos sectores políticos, empresariales y energéticos, entre ellos la Secretaría de Energía de La Rioja, que ya había expresado su rechazo ante la posibilidad de que una infraestructura estratégica quede prácticamente concentrada en un solo actor privado.
La incorporación de Elsztain quedó oficializada a través de la Resolución 219/2026 del Ente Nacional Regulador de la Electricidad, publicada en el Boletín Oficial. El empresario participa mediante las firmas Golden Mining S.A., vinculada al proyecto Hualilán, y Casposo Argentina LTD, ambas con operaciones mineras en San Juan.
Las empresas cuestionaron el esquema propuesto al advertir que podría afectar el acceso futuro a la energía para otros proyectos mineros y plantearon que el sistema debe garantizar condiciones de acceso abiertas, transparentes y no discriminatorias.
En paralelo, distintos sectores sostienen que la energía eléctrica se convirtió en uno de los principales condicionantes para el crecimiento de la minería en la región. Por ese motivo, intendentes sanjuaninos, organismos regulatorios y autoridades riojanas manifestaron reparos sobre la posibilidad de que gran parte de la capacidad disponible quede reservada para un único emprendimiento.
Ante la creciente tensión, el ENRE convocó a una audiencia pública para el próximo 3 de junio, donde se debatirá el futuro de la obra y las condiciones de utilización de la línea. El resultado será clave no solo para San Juan, sino también para La Rioja y el desarrollo energético y minero del NOA en los próximos años.
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