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Martes 11 de Agosto de 2020

Por Alejandro F. Pereyra

Tecnologia y sociedad.

El futuro llegó a las comunicaciones, esperemos estar a la altura

Llegaron cambios profundos, como el trabajo no presencial, el comercio electrónico, los servicios de educación fuera de los establecimientos clásicos.

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Frente a la pandemia del Covid-19 , recibimos de los medios tradicionales y digitales, los cambios profundos que las sociedades realizaron y con ello también vemos en primera fila el reconocimiento de lo vetusto que resultan los medios tradicionales de producción de la economía analógica en las distintas áreas de nuestras vidas.

Sin ir muy lejos, tomemos como ejemplo el trabajo no presencial, el comercio electrónico, los servicios de educación fuera de los establecimientos clásicos, la inmediatez de los servicios de entretenimiento en el hogar en base a buenas y robustas redes de comunicaciones electrónicas, por solo citar algunos.

Sin lugar a dudas,  la digitalización vino para quedarse en nuestras vidas, de la misma manera que ya la tienen países centrales, que parten de la mencionada digitalización como beneficio para la lucha contra el virus, y a partir de dicho piso, lo profundizan para combatir la pandemia, y seguramente les será una de sus herramientas para paliar las consecuencias que ella dejará.

Podemos decir entonces que "el futuro llegó", y desde la medida de aislamiento social, preventivo y obligatorio, se produjo una aceleración de la transformación de base tecnológica con efectos directos sobre la población.

La actividad económica y la vida social en la comunidad se transformó día a día en mayor cantidad de accesos al e-commerce, homebanking, etc.. A ello se le debe agregar inteligencia artificial y sobretodo, mayor tráfico de contenidos audiovisuales, entre otros servicios.

El Zoom, Skype o videoconferencia en cualquiera de las plataformas que hoy se expanden como respuesta a la imposibilidad de encuentros presenciales, son la forma para la vida educativa y de las relaciones institucionales o comerciales para poder seguir en la nueva habitualidad. El teletrabajo – que resulta ser uno de los mecanismos que posibilitó la sustentable productividad que hoy mínimamente tenemos – será mantenido seguramente en el futuro, ya que bajo esa modalidad productiva se resolverán menores gastos de estructura en la conformación de los costos de las empresas y beneficios para los trabajadores, los que tendrán menores gastos de traslado y, entre otros beneficios, el ahorro del pago de personas para el cuidado de sus hijos.

Siguiendo con la misma descripción de la profundización en la nueva economía digital y sus subproductos, podemos citar los servicios de distribución de comida, bebidas, bienes y demás productos, en lo que respecta a la última milla o la llegada a la puerta del consumidor, han demostrado una eficiencia y aceptación sorprendente, previo a la pandemia, pero durante el tiempo de excepción que nos toca vivir, han sido superlativo, muy a pesar de los bloqueos extorsivos que sufrieron.

La aceptación de los consumidores de los servicios de comunicaciones electrónicas que han dado los servicios Over The Top (OTT), no se limitaron solo a WhatsApp, Zoom o WeChat -entre otros- si no que se profundizaron en la modernización que brindan Amazon Prime, Netflix o  Plutotv, acreditando ello, que la mayor regulación del mundo del cable/satelital, que operó en tiempo atrás en nuestro país, sólo los llevaron a perder en la carrera tecnológica.

Todo esto es lo que vemos y usamos, pero eso no debe ocultar que se debe empezar a decisiones sobre la limpieza del espectro radioeléctrico en las frecuencias altas, medias y bajas, para poder dar paso a la tecnología de lo que viene.

Ello dependerá exclusivamente de nosotros como argentinos, donde incluyo a la gobernanza del sector y al mundo de la inversión privada que deberá realizarla en la decisión de la elección de tecnología sobre dichos servicios.

No es ingenua o neutra "la pelea comercial" entre la China con Huawei y ZTE, enfrentando a EEUU a la cabeza conjuntamente con empresas occidentales como Ericsson, Nokia, Ciena. Ese debate tecnológico global - además de las implicancias en términos de geopolítica -, también tendrá una incidencia directa sobre las compañías en el país, ya que de la actitud que asuma la Administración actual, dejará clavado el horizonte para los próximos años sobre las inversiones a futuro en el sector.

Ni que hablar con la decisión de tener un Tribunal de Defensa de la Competencia, que resuelva la ilegalidad de los mínimos garantizados sobre las obligaciones en cuanto a señales – incluido los derechos del fútbol argentino - que tienen que pagar los servicios que conocemos como cables; o la diferencia en costos en base a la competitividad que genera los pagos de aportes patronales o de impuestos de la Ley de Servicio de Comunicación Audiovisual, a cuenta del Impuesto del Valor Agregado, mientras otras compañías del mismo mundo no lo tienen.

La tarea es importante, esperemos que la habilidad de la Presidencia del Enacom encuentre los caminos para resolver las contradicciones que tienen en el seno del resto de los integrantes del equipo gubernamental en las materias apuntadas en los párrafos precedentes, de la misma manera que los que representen al Honorable Congreso de la Nación en el Directorio del Enacom, tengan la capacidad y el conocimiento del sector para enfrentar este gran desafío.


El autor es ex director del ENACOM. Publicado en El Cronista


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