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Sábado 17 de Abril de 2021

Por Emilio Cárdenas

Analisis. Por Emilio Cárdenas

China prohíbe a la BBC que opere en su territorio

El ex embajador argentino ante la ONU analiza la medida extrema que se tomó contra el servicio noticioso inglés.

First slide

Es bien evidente que la británica BBC es una de las cadenas informativas más serias, fiables y prestigiosas del mundo. Y también una de las más valientes, imparciales y veraces. ­

Pero en China, animarse a decir la verdad tiene sus riesgos. Serios. La BBC lo está comprobando, en carne propia. ­

Acaba de ser objeto, el 11 de febrero pasado, de una muy drástica prohibición, que ya le impide operar en China. Como consecuencia de la cual, en Gran Bretaña se ha prohibido, por reciprocidad, la operación de la televisión internacional de China (China Global Televisión Network), revocándose expresamente la autorización de la que ella gozaba hasta ahora. En los Estados Unidos esa cadena china ya se ha calificado como "misión extranjera'', porque opera bajo las órdenes directas del gobierno chino, como una de sus dependencias.­


Tormentos­

­Las autoridades chinas no pueden disimular su reacción de cólera ante lo sucedido. Ni descalificar los argumentos y las verdades de las denuncias de la BBC del 3 de febrero pasado, que apuntan a mostrar cómo en China se agrede, tortura con electricidad, y viola, -persecutoria, despiadada y sistemáticamente- a las mujeres de la etnia minoritaria musulmana uigur, en la región de Xinjiang. 

Lo que ocurre en los siniestros campos de concentración (presuntamente de reeducación, para las autoridades chinas) en los que se ha encerrado forzosamente nada menos que a más de un millón de uigures.

La tensión entre Londres y Beijing es, por todo esto, grave. Y nadie la disimula, en modo alguno. El asedio a los uigures se suma a las recientes restricciones a las libertades personales en Hong-Kong. ­

La imagen de China no está en un buen momento. La verdad sobre su inhumano autoritarismo está, con meridiana claridad, sobre la mesa. Como modelo social pretendido para el resto del mundo, es inaceptable. Porque priva al hombre de sus libertades y viola sus derechos humanos, claramente, como la BBC lo acaba precisamente de demostrar, respecto del lamentable trato a los uigures sometidos a evidentes barbaridades en lo que luce como un horrendo intento de limpieza étnica, puesto en marcha y cometido por el Estado chino, en nombre de la defensa de la pretendida "unidad de identidad'' del enorme país oriental.

Concepto -este último- que -por su contenido y alcances- es especialmente perturbador para un mundo que sabe bien lo que, en su particular momento, significó el horror del nazismo.­


Solo en hoteles­

La población china -cabe apuntar- no recibía directamente los informes de la BBC, que en cambio se proyectaban en las pantallas de televisión de las cadenas de los hoteles internacionales que operan en China y en las de un relativamente pequeño grupo de suscriptores especiales.­

La BBC, cabe recordar, fue también pionera en informar al mundo sobre la aparición del virus conocido como SARS cov-2, en la ciudad de Wuhan, en China, que las autoridades locales tardaron en hacer conocer al mundo, generando presumiblemente daños y contagios que quizás hubieran sido menores de conocerse a tiempo la perturbadora verdad que supuso la aparición repentina de la pandemia mortal. ­

La libertad de expresión, queda claro, no existe en China. Hay allí una sola opinión, la oficial. Esto es, la del Partido Comunista local, dueño y señor de todos quienes habitan en el territorio chino. ­

De sus vidas, de sus almas, de sus opiniones, y de su destino. ­

Lamentablemente ello es efectivamente así y el triste episodio que acaba de  ser protagonizado por la BBC, no es sino una lamentable confirmación más de lo antedicho.­

China es, en la actualidad, uno de los países del mundo en los que ciertamente más se maltrata, intimida y hasta encarcela a los periodistas. Este fenómeno, muy selectivo por cierto, ha crecido constantemente desde que el actual presidente, Xi Jinping, ha estado autoritariamente al mando del país oriental. ­

Y sabemos bien que, en China, la justicia no es precisamente una institución independiente sino, más bien, una suerte de agente que opera al completo servicio del Estado. ­

Perversamente, China ha encarcelado asimismo a familiares de periodistas, por reportajes realizados y publicados por ellos fuera de China. Lo que es inconcebible.­

En estos precisos momentos, cuatro periodistas que investigaron el origen del coronavirus en la ciudad de Wuhan, están desaparecidos. A ya más de seis meses de sus respectivos arrestos, no se sabe ni dónde están, ni en qué condiciones viven. ­

Actualmente China ocupa el puesto 177 entre los 180 países a los que se califica específicamente en función de su grado de respeto por las libertades de prensa, expresión y opinión. Muy mal, queda visto.

Por esto último, hoy casi no se realizan investigaciones de peso por parte del periodismo chino al que puede calificarse de independiente.­

Entre los periodistas que están encarcelados está, precisamente, Gulmire Imin, una periodista profesional que pertenece a la minoría uigur. Lleva más de diez años detenida y tiene sobre sus hombros una condena a cadena perpetua, acusada de haber fomentado e iniciado protestas con objetivos pretendidamente separatistas. ­


Periodistas detenidos­

El año pasado, el 2020, China mantuvo encarcelado a nada menos que a 47 periodistas, sin respetar, para nada, la clarísima normativa contenida en los artículos 19 y 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que garantizan expresamente las fundamentales libertades de opinión y de expresión.­

Por todo esto, el duro encontronazo con la BBC no puede tenerse por inesperado, ni luce sorpresivo. En ese ambiente realmente hostil la labor del periodismo es siempre peligrosa y compleja.­

La Unión Europea, consternada por su situación, acaba de pedir la libertad para la periodista Zhang Zhan, condenada por un tribunal de la ciudad de Shanghai a cumplir cuatro años de cárcel por su rápida y preocupada cobertura de la que fuera la explosión inicial del coronavirus en la ciudad de Wuhan.­

Durante toda la última década, China ha estado constantemente entre aquellos países que más periodistas encarcelan. No es un honor, por cierto. Todo lo contrario.­

Vigilar constantemente a unos 640 millones de usuarios de Internet no es una tarea sencilla (es el 22% del total mundial), pero China lo hace constantemente para impedir que el "pensamiento único'' de su Partido Comunista sea contradicho. Como en todas las dictaduras, está claro.­


El autor es ex embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas


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Helueni