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Martes 15 de Junio de 2021

Por Roberto L. Elissalde

Historia. Por Roberto L. Elissalde

Muñiz visto por Sarmiento

El sanjuanino trazó dos veces la vida del reconocido médico, cientñifico, paleontólogo e investigador en epidemiología.

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El 8 de abril se cumplieron 150 años de la muerte del doctor Francisco Javier Muñiz. Su vida al servicio de su Patria comienza con apenas 12 años en tiempos del virreinato cuando sirvió en la defensa de la ciudad en 1807 y acaba en la epidemia de fiebre amarilla, después de haber sido médico en la frontera en Chascomús y luego en Luján; en la guerra con el Brasil, en la campaña de Cepeda y en la Guerra de la Triple Alianza. Su nombre queda ligado a los primeros estudios científicos, siendo un reconocido palentólogo. Imposible no recordarlo y también a su primer biógrafo.­

Sarmiento escribió dos biografías, la primera Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga, que apareció en 1845 en Santiago de Chile y la Vida de Dominguito"en 1886. La primera es una descripción de su tiempo, en el que no está desprovisto el autor de la pasión política; en cambio la segunda resulta una expresión del dolor ante una vida tronchada en la mitad de su existencia.

En 1885 publicó Vida y Escritos del Coronel D. Francisco J. Muñiz, con el sello de Félix Lajouane editor, dueño de la Librería General en la calle Perú 55 de Buenos Aires, impreso por Pablo E. Coni. Además de la tirada común, se hizo una edición especial de 30 ejemplares numerados, en papel superior de Holanda.­

Esta biografía quizás la más lograda del sanjuanino, fue trabajada con documentación que le facilitaron los hijos de Muñiz, que al decir del autor "conservan como preciado legado de familia, tienen en mira dándolas a la luz, perpetuar la grata memoria del ciudadano que les dio su nombre y ser; y que fue constante objeto, durante medio siglo de la gratitud de aquellos cuya sangre restañó como cirujano en los campos de batalla, y cuyas dolencias mitigó en los hospitales, y de la ardiente simpatía de los patriotas, a cuyas vidas llegó su nombre, unido a los recuerdos gloriosos de Ituzaingó y de Cepeda; pues fue por largo tiempo cirujano de ejército en campamentos apartados y en campañas laboriosas''.­

Con disciplina Sarmiento desea alejarse de las simpatías que lo podían dominar y "dominado por el error de incurrir en la tacha que imputan a los biógrafos de hacer siempre un héroe el objeto de su estudio, he adoptado un sistema nuevo de exposición que llamaría a cartas de vistas, presentando las diversas piezas justificativas, y provocando en ellas al lector benévolo a ayudarme a poner de pie a esta figura que de simpática pasará a ser venerada, y sin perder estas cualidades acabaría por ocupar un lugar prominente entre nuestros más esclarecidos varones''.

Para inmediatamente agregar esto que revela que fue un adelantado a su tiempo: ``Muñiz tenía todas las intuiciones que empiezan a agitar el mundo moderno. Practica la medicina y la cirugía por profesión, pero en la Universidad introduce y enseña las clases de obstetricia y de patología infantil, mostrando al inaugurarlas el más alto respeto a la mujer, que ha principiado ya en otros países a reclamar la igual civil de los sexos, y a poco obtendrá el sufragio político''. Pasó más de un siglo de esa visión de Muñiz y más de sesenta años de la publicación de Sarmiento para que la mujer votara en la Argentina.­

A esto agrega el sanjuanino estos aspectos de Muñiz: "En el ejército introduce la alimentación vegetal y reclama los hospitales ambulantes, que son la última orden del día de los ejércitos modernos. En las ciencias naturales sigue las huellas de Darwin, continuando su obra y preparando materiales para el trabajo de clasificación que hará con más tecnicismo Burmeister, que lo reconoce uno de los estudiantes más serios de la paleontología pampeana de aquellos tiempos''.­


Ocho capitulos­

La obra dividida en ocho capítulos resulta por demás interesante. El primero es una enumeración de sus títulos, nombramientos, y también un esbozo biográfico general de la vida del doctor Muñiz, largamente conocidos y recordados en los trabajos sobre su vida. El segundo capítulo reproduce uno de sus trabajos: Apuntes Topográficos del territorio y adyacencias del Departamento del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Sarmiento hace hincapié en  "las exploraciones y hallazgos en fósiles con que enriqueció nuestro Museo y varios de Europa. Su residencia durante largos años en Luján, da a sus asertos en cuento a la composición del suelo que removió constantemente, muy grande autoridad''.­

El tercer capítulo se refiere a la vacuna, citando muy particularmente la fiebre escarlatina, estudio que le llevó varios años y finalizó en Luján en 1847. Podemos leer también una artículo de interés titulado Cirugía. Descripción abreviada de la extracción y regeneración del húmero necrosiado, escrita a petición del doctor Morris de Londres, que nos muestra el intercambio con otros colegas, como el conocido caso su vinculación con Charles Darwin, en otra rama del saber. 

No faltan en ese capítulo dos informes médicos legales de un asesinato cometido en la chacra de Cristóbal Martínez en julio de 1833 en Luján, que seguramente les interesará a los forenses.­

Llama la atención que Sarmiento que no dejaba oportunidad alguna para pegarle a Rosas, casi no lo menciona, y en el texto sólo una vez aparece la palabra tirano. Y Muñiz hombre de prudencia extrema, en el siguiente capítulo dedicado al avestruz, apuntó en beneficio de su conducta: "En los campos del Sr. Brigadier General D. Juan Manuel de Rosas, ilustre Gobernador y Capitán General de la Provincia, donde estuvo siempre justa y racionalmente inhibida toda correría de avestruces, son numerosas las bandadas que se ven y en proporción las nidadas que ellos cubren''. El capítulo además no deja de hacer interesantes observaciones sobre los gauchos, las boleadoras, y hasta del habla del criollo. Un capítulo del libro que merece un estudio especial.

Los capítulos siguientes están dedicados al estudio sobre la Ñata Oxen, nombre dado por Darwin a este tipo de vaca que se daba en la provincia. Respuestas enviadas por Muñiz a Enrique Lumb, que Darwin las transcribe en Viaje de un naturalista. Otros capítulos son destinados a los hallazgos paleontológicos, a las escenas militares durante su actuación como médico en la Campaña del Brasil y destinado a vocablos y americanismos.

Quizás de todas las citas de la obra de Sarmiento la más interesante es la de Charles Darwin, cuyo prestigio no puede ponerse en duda y que entonces le decía a Muñiz: "No puedo adecuadamente exponer cuanto admiro el continuo celo de Ud., colocado como está sin los medios de proseguir sus estudios científicos y sin que nadie simpatice con Ud. en los progresos de la historia natural. Sinceramente deseo a Ud. prosperidad en sus admirables labores, y si en algún tiempo puedo servir a Ud. de algo, me será grato hacerlo''.­

A un siglo y medio de la muerte de Muñiz, es de justicia destacar nuevamente la figura de quien también sacrificó su vida en aras del deber, y tanto dejó en otras materias olvidadas, como lo resaltó Sarmiento en su libro, que es el primer monumento a la memoria del ilustre médico.


El autor es historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.


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