La final del Mundial 2026 llegó con decepción para la Selección Argentina, que no pudo repeler el fútbol de España y terminó cayendo por la mínima en el alargue. Y, tras el pitazo final del esloveno Slavko Vincic, no fue todo color de rosa entre los protagonistas, sino todo lo contrario entre Nicolás Otamendi y Rodri, con alguna intervención de Mikel Oyarzabal.
El capitán español intentó un saludo final pero el aguerrido zaguero argentino tenía algunas facturas para pasarle: "Toda la semana estuviste llorando. Vos y (Aymeric) Laporte, los dos. Eso no se hace, estuviste llorando con los árbitros, amigo", le recriminó rostro a rostro sin anestesia mientras el mediocampista se hacía el sorprendido: "¿De qué, de qué?", preguntaba con cara de absorto.
Por allí se acercó el delantero de La Roja, que intentó calmar al argentino y, al verse ignorado, abandonó la escena. Rodri masculló algún descargo en el que pidió "respeto", pero Ota lo inyerrumpió: "Tengo respeto pero vos no tenés que hablar así, ¿sabés?".El volante continuó sin ceder: "¿Qué dije yo?", mientras la cámara que había captado toda la escena a centímetros de los protagonistas ya tomaba la espalda de la nueva figura de River, que seguía hablándole al vasco.
Seguramente, Otamendi no les perdonó a los españoles cuando esbozaron una apertura de paraguas apuntándole al estilo de juego argentino. "No hay que entrar en provocaciones", había deslizado el líder del rival, aunque lo más fuerte, tal como recalcó el argentino, vino del lado de Laporte.
"En los últimos partidos hemos visto cosas que nos han extrañado muchísimo, acciones que se dejan pasar. Sobre todo con Argentina, que es un equipo que deja muchos recados. Eso en el fútbol no se debería permitir, especialmente en competiciones tan grandes, porque te puede desestabilizar y cabrear. Es parte del trabajo del árbitro controlar estas cosas para que no le coman la tostada. Si un jugador o dos pueden hacerlo, el partido va a ser un descontrol"; había afirmado en la previa.
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