Desde su aparición, este matutino se caracterizó por publicar información precisa y detallada sobre los principales aconteceres de La Rioja y el mundo.
En esta columna que arranca con esta edición de 1591, queremos reflejar año por año los hechos principales que jalonaron la vida de La Rioja y fueron objeto de la cobertura periodística del diario NUEVA RIOJA.
Casos policiales que podrían ser el argumento de una novela o una serie televisiva; hechos políticos clave que cambiaron los destinos de la provincia; sucesos que marcaron rumbo en la vida cultural; incidentes que sacudieron la vida diaria de los departamentos del interior y grandes acontecimientos deportivos que aún hoy son recordados, formarán parte de este repaso de la historia reciente de los riojanos.
Seguramente puedan quedar sin mencionar cuestiones relevantes, simplemente buscamos en estas líneas mostrar en unos pocos trazos aquellas situaciones que ocuparon las primeras planas del diario, a partir del 17 de marzo de 2003.
2003: LOS COLETAZOS DE LA CRISIS DE 2001
Cuando se publicó el primer ejemplar del diario, la Argentina vivía todavía bajo los efectos del traumático mes de diciembre de 2001, que marcó nuestra historia para siempre. Angel Maza gobernaba la provincia y Néstor Kirchner llegaba a la presidencia, luego de que el expresidente Carlos Menem desistiera del ballotage.
2004: EL CRIMEN DE JUAN MIGUEL DE LUIGI
El año 2004 quedó marcado por el asesinato de Juan Miguel de Luigi, un hecho que conmocionó a la capital riojana por la saña empleada. El caso no solo expuso niveles de violencia inusuales para la época, sino que también puso bajo la lupa los hábitos de la nocturnidad riojana y las juntas que frecuentaba la víctima. Años después, la Justicia condenó a Alberto Daca y su ex empleado, Ramiro Blanco, por el homicidio calificado por alevosía del prestamista, cuyos restos fueron arrojados en un aljibe en una finca rural donde fueron hallados por la policía.
2005: EL ENIGMA PERSISTENTE DE “PELI” MERCADO
La desaparición de Ramona “Peli” Mercado, vista por última vez el 26 de abril de 2005 en el barrio de Vargas, continúa siendo una de las deudas más asfixiantes de la Justicia riojana y un símbolo de la impunidad en la región. A pesar de los años transcurridos, las líneas de investigación —que oscilaron erráticamente entre la trata de personas y el círculo íntimo— no han logrado quebrar el pacto de silencio de una causa marcada por negligencias periciales tempranas y una búsqueda que, para su familia, nunca dejó de ser un laberinto de promesas rotas.