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Cavani se va de Boca: de ser el “mejor refuerzo”, a irse por la puerta de atrás, perseguido por las lesiones

Edinson Cavani es el mejor refuerzo extranjero de la historia del fútbol argentino”. La pretenciosa declaración de Juan Román Riquelme, el presidente de Boca, había puesto al goleador uruguayo en el máximo nivel de todas las contrataciones realizadas por equipos del país. A estadio lleno, y con el “padrinazgo” de su coterráneo Sergio Manteca Martínez como buen augurio, Cavani había arribado con la expectativa de romper redes y conquistar títulos en agosto de 2023: tres años después, asediado por las lesiones, bloopers al definir y resistencia de los hinchas, acordó su salida del Xeneize.
Con problemas lumbares que lo obligaron a tratamientos para intentar bloquear un dolor que se tornó insoportable, el ex atacante de la selección charrúa se convirtió en un habitué del palco de la Bombonera, donde jugó por última vez el 20 de febrero de este año. Aquella noche, en un clásico que terminó empatado sin goles ante Racing, Cavani se marchó bajó una atronadora silbatina del público.
Ese hartazgo popular, conjugado por las lesiones, flojas resoluciones en situaciones claras y un equipo que deambulaba por la cancha sin resultados exitosos, fue el último reflejo del paso de Cavani por Boca. Con la llegada de Rodolfo Arruabarrena a la dirección técnica para encarar el segundo semestre de este año, la situación tomó mayor contundencia: el Vasco tampoco lo tendría en los planes para disputar el Clausura, la Copa Argentina y la Sudamericana.
Por lo tanto, y luego de conversaciones con la directiva que encabeza Riquelme, este miércoles hubo un acuerdo entre las partes para interrumpir un vínculo que tenía vigencia hasta el 31 de diciembre de este año. “Sueño con retirarme en Boca”, había planteado en diversas oportunidades el uruguayo, cuyo anhelo se transformó en una pesadilla. Luego de 81 partidos, 28 goles y ningún título, Cavani -de 39 años- no volverá a lucir la azul y oro.

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