El Gobierno nacional confirmó que desde enero de 2026 entrará en vigencia un nuevo esquema de subsidios para energía residencial, que incluye electricidad, gas natural y gas envasado (garrafas).
La medida reemplazará al Programa Hogar y a las segmentaciones vigentes hasta hoy y se aplicará a partir de un sistema unificado que distingue solo entre hogares que reciben asistencia del Estado y hogares que pagarán tarifa plena.
Según la información oficial, el subsidio para quienes utilizan garrafa dejará de funcionar como beneficio aplicado al precio y pasará a ser una transferencia directa de fondos, acreditada en medios digitales o billeteras electrónicas. El monto será equivalente a media garrafa por mes durante todo el año, con una garrafa adicional en los meses de invierno, un esquema más acotado que el vigente.
El cambio será especialmente sensible en provincias como La Rioja, donde aproximadamente el 70% de los hogares no cuenta con gas natural de red y depende casi exclusivamente del consumo de GLP para cocinar y calefaccionarse. Este nuevo mecanismo podría dejar fuera a familias que, aun siendo usuarias de garrafa, superen el umbral de ingresos propuesto —menos de tres Canastas Básicas Totales— o queden excluidas por criterios patrimoniales.
Otro punto crítico será la modalidad de acceso al beneficio. Al pasar a un sistema de inscripción digital obligatoria, miles de familias de zonas rurales o de bajos recursos podrían enfrentar dificultades para registrarse o gestionar la transferencia mensual, lo que pondría en riesgo su capacidad de compra de un insumo básico.
El programa actual del Estado asiste a cerca de 3,3 millones de hogares en todo el país, que serán migrados al nuevo sistema. Sin embargo, quienes no estén registrados deberán inscribirse nuevamente desde enero, una transición que abre interrogantes respecto a la cobertura real que podrían tener los sectores más vulnerables.
En un escenario de alta inflación y suba sostenida del costo de vida, la eventual pérdida del subsidio o una asistencia insuficiente podría encarecer entre un 30% y 50% el gasto mensual en gas envasado para familias riojanas, según estimaciones de consumo promedio.
La redefinición del esquema de subsidios llega en un momento de fuerte presión tarifaria y con un impacto particularmente profundo en provincias del NOA y NEA, donde la red de gas natural es limitada y la garrafa continúa siendo un recurso esencial para la vida diaria.
Cómo impacta el cambio de subsidio en la garrafa social
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