Sociedad

Cómo las changas por redes sociales se convirtieron en el nuevo empleo

Crédito: nuevodiarioweb.

El crecimiento explosivo de las “changas por redes sociales”, un sistema informal de trabajo, trueque y ventas que transformó a Facebook, WhatsApp e Instagram en verdaderas ferias digitales de supervivencia.
Lejos de ser una moda, se trata de una tendencia que combina alta informalidad estructural, caída de ingresos, hiperconectividad y creatividad para sobrevivir. Y que, silenciosamente, reconfigura el mercado laboral argentino.

Un fenómeno con historia: de las ferias al celular

Aunque explotó en los últimos años, el origen del fenómeno no es nuevo. Un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que, ya en 2017, se dio la mayor creación de grupos de trueque y compra-venta en Facebook. Para 2019, esos grupos sumaban casi 14.000 integrantes por comunidad y más de 2.600 publicaciones mensuales.
La investigación también mostró un dato clave: casi el 70 % de quienes participaban eran mujeres, muchas de ellas jefas de hogar que encontraban en las ferias y en los grupos de redes una forma de complementar ingresos en plena crisis laboral.
La pandemia aceleró todo. Lo que antes era intercambio ocasional se convirtió en un sistema masivo de comercialización y trabajo barato, especialmente en barrios populares.

La economía de la necesidad: por qué explotaron las changas digitales

En simultáneo con el crecimiento de los grupos, el mercado laboral argentino se precarizaba a una velocidad inédita. Según la EPH del INDEC, en el segundo trimestre de 2025 la informalidad alcanzó el 43,2 % de los ocupados. Más de un tercio de los asalariados carece de aportes jubilatorios, y casi una cuarta parte de los trabajadores se desempeña como cuentapropista.
En ese contexto, las changas digitales se convirtieron en la válvula de escape más accesible:
• No requieren inversión inicial.
• No exigen formación específica.
• Permiten obtener ingresos inmediatos.
El celular reemplazó al puesto en la feria: se publica, se negocia, se arregla. Todo en minutos. La precariedad encontró su algoritmo.

Redes sociales: el nuevo ministerio de trabajo informal

El salto tecnológico fue determinante. Con más de 32 millones de argentinos usando redes sociales y un promedio de 44 horas mensuales en plataformas, la digitalización del trabajo informal era inevitable.

Facebook

Es la gran plataforma del fenómeno. Allí nacen los grupos barriales de compra-venta, trueque y pedidos de servicios: “alguien que pinte una habitación”, “alguien que cuide a un adulto mayor”, “cortamos el pasto en tu zona”. Hay grupos con decenas de miles de miembros funcionando como pequeñas economías comunitarias.

WhatsApp

Los grupos de vecinos multiplican las changas hiperlocales: una cuadra, un barrio, un grupo de mamás del colegio. El nivel de confianza es mayor y la circulación de pedidos, constante.

Instagram

Se convirtió en la vidriera “profesional” de las changas glam: uñas, maquillaje, fotografía, diseño gráfico, ventas de ropa. La estética importa: cuanto más prolija la publicación, mayor el alcance.

Apps de trabajo

Aunque no son redes sociales, plataformas como Rappi o PedidosYa replican la lógica: trabajadores sin vínculo formal, pagos por tarea, hiperflexibilidad. La OIT y CIPPEC ya advertían desde 2019 sobre la fragilidad de este sistema.

Qué se ofrece y qué se busca: el mapa de las changas

Las redes no solo multiplicaron las posibilidades, sino que también visibilizaron un mapa social del trabajo informal.

Servicios del hogar y cuidados (feminizados)

Limpieza, cuidado de niños y adultos mayores, cocina casera, viandas. Son los rubros más frecuentes, sostenidos principalmente por mujeres.

Oficios manuales

Albañilería, plomería, electricidad, jardinería, trabajos de pintura. La demanda crece por la recomendación directa dentro de los grupos.

Venta de usados y producción casera

Ropa, muebles, electrodomésticos, accesorios, artículos de fiesta, panificados. Muchas veces funcionan como ferias americanas virtuales.

Servicios creativos y digitales

Clases particulares, diseño gráfico, edición de video, manejo de redes. En 2024 viralizó incluso el “delivery de canciones”, símbolo de la creatividad para monetizar habilidades.

Las razones profundas: economía, género y tecnología

El auge no se explica solo por la crisis económica. Responde a una nueva forma de relación entre comunidad, trabajo y tecnología.
• La economía del derrame invertido: mientras caen salarios y empleo formal, los hogares buscan múltiples microincomes.
• El rol central de las mujeres: lideran ferias y trueques, sostienen el cuidado y generan ingresos desde el hogar.
• La confianza digital: las recomendaciones dentro de los grupos reemplazan al contrato laboral.
La normalización cultural: hoy hacer changas no es extraordinario; es parte del paisaje cotidiano de supervivencia.

El lado oscuro: estafas, abusos y desprotección total

La ausencia de regulación deja zonas grises:
• Trabajos sin garantías, sin ART, sin salario mínimo y sin derechos.
• Estafas por ventas falsas o tareas mal realizadas.
• Riesgos en servicios domiciliarios sin controles.
• Competencia desleal con comercios formales.
Para especialistas en trabajo y economía digital, el boom revela un dilema mayor: la transformación del empleo en Argentina dejó hace tiempo de ser coyuntural. Es estructural.

Un fenómeno que llegó para quedarse

Las changas por redes sociales no son un parche pasajero. Son la respuesta social a un modelo laboral que ya no alcanza.
Funcionan como red de contención, canal de ingresos y espacio de intercambio, todo al mismo tiempo.
Y, aunque los problemas son enormes, también muestran una capacidad de organización comunitaria que ningún indicador económico logra medir.
Mientras la economía formal no dé respuestas, la feria digital seguirá abierta 24/7.


FUENTE: www.nuevodiarioweb.com.ar


CHANGAS INTERNET TRABAJO INFORMAL FACEBOOK WHATSAPP INSTAGRAM

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web