Tendencias

Cómo mejorar el descanso si dormís con mascotas

Cómo mejorar el descanso si dormís con mascotas
Para muchas personas, compartir la cama con un perro o un gato forma parte de la rutina diaria. Es un hábito que suele estar asociado al afecto, la compañía y la sensación de seguridad que brindan los animales. Sin embargo, también plantea una pregunta frecuente: ¿es posible descansar bien cuando una mascota duerme al lado?
La respuesta depende de varios factores. No todas las mascotas tienen los mismos hábitos ni todas las personas descansan de la misma manera. Mientras algunos aseguran dormir mejor junto a su compañero de cuatro patas, otros notan despertares frecuentes, movimientos durante la noche o dificultades para encontrar una postura cómoda.
¿Qué efectos puede tener compartir la cama con una mascota?
Diversos especialistas coinciden en que dormir acompañado por una mascota puede aportar beneficios emocionales. La cercanía con el animal favorece la sensación de tranquilidad y reduce el estrés acumulado durante el día. En personas que viven solas o atraviesan momentos de ansiedad, esa presencia puede generar mayor relajación antes de conciliar el sueño.
También existe un componente relacionado con la rutina. Los animales suelen adaptarse a determinados horarios, lo que ayuda a establecer hábitos más estables tanto para ellos como para sus dueños.
No obstante, estos aspectos positivos conviven con algunas situaciones que pueden afectar la calidad del descanso. Un perro que cambia constantemente de posición, un gato que decide levantarse durante la madrugada o una mascota que ocupa gran parte del espacio disponible pueden provocar interrupciones que, aunque sean breves, terminan acumulándose con el paso de los días.
La intensidad de estos efectos depende tanto del comportamiento del animal como de la sensibilidad al sueño de cada persona.
Cuando el descanso empieza a verse afectado
No todas las interrupciones nocturnas son evidentes. Muchas veces el cuerpo reacciona a pequeños movimientos sin que la persona llegue a despertarse por completo. Aun así, esas alteraciones pueden reducir la calidad del descanso profundo.
Entre las situaciones más comunes aparecen los cambios de postura constantes, los ronquidos en algunas razas de perros, los ladridos ocasionales ante ruidos externos o los horarios diferentes que suelen tener los gatos, especialmente durante la madrugada.
Otro aspecto a considerar es la temperatura. Los animales transmiten calor corporal y, durante determinadas épocas del año, esto puede resultar agradable. Sin embargo, en noches calurosas ese exceso de temperatura puede generar incomodidad y favorecer despertares.
Las personas con sueño liviano suelen notar estos cambios con mayor facilidad. En esos casos, conviene evaluar si compartir la cama realmente favorece el descanso o si es preferible buscar alternativas que permitan mantener el vínculo sin resignar horas de sueño reparador.
La higiene también forma parte del descanso
Más allá del confort, la limpieza del entorno influye directamente en la calidad del sueño. Las mascotas pueden llevar restos de tierra, polvo, polen o pelo a la cama, incluso cuando reciben cuidados frecuentes.
Por ese motivo, mantener una buena rutina de higiene ayuda a reducir molestias y prolonga la vida útil de la ropa de cama.
Algunas recomendaciones sencillas incluyen cepillar regularmente al animal, limpiar sus patas cuando vuelve de un paseo y lavar con frecuencia mantas, fundas y sábanas. Si la mascota tiene un espacio específico dentro de la cama, utilizar una manta exclusiva para ella facilita mucho la limpieza diaria.
También resulta importante prestar atención a los controles veterinarios periódicos, la desparasitación y el cuidado general de la salud del animal. Estas medidas reducen riesgos y permiten que la convivencia sea más segura para todos los integrantes del hogar.
Elegir un espacio que permita dormir cómodos

El tamaño de la cama tiene un impacto directo cuando conviven dos personas y una mascota. Si el espacio disponible es reducido, es habitual que alguno termine durmiendo incómodo o modificando constantemente su postura.
Si tu mascota suele dormir con vos, contar con un colchón de 2 plazas puede ofrecer mayor espacio para que todos descansen con comodidad.
No se trata únicamente de ganar centímetros. Una superficie adecuada permite distribuir mejor el peso, reducir los movimientos que se transmiten de un lado al otro y favorecer una postura más natural durante toda la noche.
En algunos hogares también funciona establecer un lugar fijo para la mascota dentro de la cama. Cuando el animal incorpora esa rutina, disminuyen los desplazamientos nocturnos y resulta más sencillo mantener el orden sin perder cercanía.
Cómo acostumbrar a la mascota a buenos hábitos nocturnos
Al igual que las personas, los animales responden positivamente a las rutinas. Mantener horarios relativamente estables para comer, pasear y descansar contribuye a que lleguen más relajados al momento de dormir.
En el caso de los perros, realizar una caminata antes de la noche suele ayudar a que gasten energía y permanezcan más tranquilos hasta la mañana siguiente.
Los gatos requieren una estrategia diferente. Dedicar algunos minutos al juego antes de dormir puede disminuir parte de su actividad nocturna, especialmente en animales jóvenes que conservan altos niveles de energía.
También es recomendable evitar que la mascota asocie la cama únicamente con momentos de juego. Si ese espacio se utiliza para correr, saltar o perseguir juguetes, es probable que mantenga esa conducta durante la noche.
En qué casos conviene replantear esta costumbre
Las personas con alergias respiratorias, asma o problemas inmunológicos pueden beneficiarse de mantener un espacio de descanso libre de pelo y otros alérgenos. Lo mismo ocurre cuando el animal atraviesa un problema de salud que requiere cuidados especiales.
Si el descanso se interrumpe todas las noches o aparece cansancio persistente durante el día, vale la pena analizar si la mascota está influyendo en esa situación. A veces basta con pequeños cambios, como modificar horarios o definir un lugar específico para dormir, sin necesidad de romper el vínculo afectivo.
Dormir bien no depende de una única decisión, sino del conjunto de hábitos que acompañan cada noche. La organización del espacio, la higiene, las rutinas y el estado del sistema de descanso terminan influyendo tanto como la presencia de una mascota. Si además llegó el momento de renovar la superficie donde descansás, propuestas como las de Simmons invitan a revisar si el colchón sigue ofreciendo el soporte y la comodidad necesarios para disfrutar noches realmente reparadoras, incluso cuando el mejor amigo de la casa decide acompañarte.

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web