¿Qué seríamos los hombres si las letras no existieran?- me pregunte. Sentí que nos iríamos diluyendo en el tiempo como remolinos de arena con memorias de cuarzo, olvidados. Sin oportunidad de cristalizarlos en letras para que mañana sean montañas, quedaríamos como playas lisas, llenas de olvidos. Las letras conforman cristales de colores a través de los cuales percibimos el mundo. Sin las letras tendríamos que “llegar a tiempo” para escuchar las palabras de los que se están yendo. Y a veces no es posible, desgraciadamente. Por lo que perdemos mundos creados en los espíritus de aquellos que ya se han ido. Los escritos vienen a nosotros para hacernos pensar, sentir, evolucionar. La palabra hablada es poderosa, pero la escrita, además viaja en el tiempo. Así, sentados y tranquilos podemos viajar con Odiseo, sufrir con Shakespeare, enamorarnos con Bécquer, fantasear con los Grimm, Perrault, Esopo, y un largo etcétera. Hemos tenido la oportunidad de sentir y comprender sus mundos que ya no están. Y sin embargo, han enriquecido nuestras almas al abrirnos una puerta imaginaria para mirar el mundo a través de sus colores. La letra escrita no solo nos lleva de viaje, sino que también nos propone el cómo: Volando hacia el pasado con Gilmaesh y los mitos y leyendas; cómodamente en el lenguaje certero y sencillo de un cuento, en las subidas y bajadas de la literatura científica o en la danza ritual y etérea de la poesía. Sí, claro, amo las letras: pequeñas máquinas del tiempo que nos llevan a los mañanas posibles de Asimov, Bradbury o Arthur Clarke. Ellas tienen la misión de contarnos que sienten, que viven, que sueñan los hombres y mujeres de distintos tiempos. Contarnos los QUE en diversos mundos, cambiantes todos, que nos ha tocado vivir. Son cristales de colores con los cuales percibimos los Para Que estamos aquí…y nada más y nada menos.
“¡Escribe!- grita mi alma.
El tiempo quiere que borre
Lo que aún no he escrito”.
MUNDOS
Viajó a buscarla. La encontró en la puerta del rancho de barro y paja.
No se dijeron nada.
Sin palabras las miradas dialogaban adelantándose justo al borde de sus propios mundos.
Conjunción y conjuro: crearon mundos en medio del mundo.
EL OLVIDO
Las ganas gastadas
Especialmente ignoradas,
A veces cantan
Buscando ser feliz.
Sobre el trebolar vuelan
Lanzando feroces dentelladas
Creando un para qué vivir.
Mientras,
Mi alma guerrera dice:
- ¡Me comeré el olvido,
Otra vez!-
Cristales de colores: reflexiones sobre las letras
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