El origen de la expresión "Quedarse a la Luna de Valencia" genera controversia. Hay valencianos que aseguran que viene de los tiempos de la ciudad amurallada. Las 12 puertas que la sitiaban se cerraban al toque de queda, sin excepción a las 10 de la noche. Quién se quedada afuera, quedaba a la Luna de Valencia.
Otros en cambio afirman que viene la reconquista cristiana. Tras la derrota musulmana, miles de soldados quedaron varados en las playas. No había espacio en los barcos para tantos, por lo que muchos se quedaron varados a La Luna de Valencia esperando ser repatriados.
Una tercera versión indica que proviene del comercio marítimo. La ciudad fue desde sus inicios un puerto de referencia. Los barcos que llegaban tenían que realizar una cuarentena obligatoriabajo la Luna de Valencia antes de atracar por una exclusiva medida sanitaria.
Sea cual fuese el origen de la expresión, siglos y siglos después vuelve a tener vigencia. La ciudad ya no tiene murallas, musulmanes y cristianos conviven hace años sin disputas y los barcos que llegan no se pasan un mes esperando atracar.. aunque los términos Toque de queda y cuarentena volvieron al vocabulario del valenciano como en la antigüedad.
La Pandemia de Coronavirus era allá por enero algo lejano para Valencia, cosa de asiáticos. En febrero, algunos comenzaron a hablar del tema en los bares, en su mayoría con propietarios de la comunidad china. En marzo, el virus se había instalado en Italia y para los primeros días del mes comenzaban a encenderse algunas alarmas.
Sin embargo, no se actuó. De hecho, la primera semana de marzo comenzó la fiesta popular más importante de la Ciudad: Las Fallas. El evento tradicional paraliza año a año a Valencia. Son miles y miles de valencianos y turistas que conviven durante más de una semana en un evento cultural que incluye tradiciones, atuendos de época, fuegos artificiales, actividades centenarias y por sobre todas las cosas, contacto humano.
Durante la festividad el valenciano comparte, se reúne, se abraza, festeja y siempre en compañía. No faltaron las voces de reclamo al interrumpirse las Fallas 2020. Aquel 15 de marzo comenzó el aislamiento. Y tras casi un mes, las etapas de la cuarentena fueron cambiando.
Primero el miedo, la desesperación que llevó por ejemplo a vaciar góndolas. Personas que evitaban cruzar a otros por la misma vereda. Los repositores del supermercado no daban abasto. No había agua, papel higiénico, jabón de manos, harina, verduras. Hasta la góndola de yerba mate estaba vacía.Calles desiertas. Pánico.
La segunda etapa llegó en la medida que los casos de fallecimientos comenzaban a visibilizarse. La resignación. Al comienzo del brote, la cifra de decesos diarios por el virus era de una cifra. Luego fue de dos cifras y ahora no baja de tres cifras. Hoy, son más de 14 mil muertos por el Covid-19 en toda España y en la Comunidad Valenciana cerca de 800.
La cuarentena se extenderá como mínimo hasta el 26 de abril. Se habla de una reinserción paulatina a la normalidad laboral de los ciudadanos, aunque no descartan prolongar el aislamiento por más tiempo.Las medidas de confinamiento comienzan a dar leves resultados. El número de contagios decrece día a día. De a poco se recupera el ánimo. Algunos hasta se relajan, salen un poco más. La calle tiene más de movimiento. A medida que suben los ánimos, sube la confianza y es lo que trata de evitar a toda costa el estado español por temor a un rebrote, a una segunda ola de contagios.
Para los próximos días se anunciaron test de control masivos. La idea es tener una radiografía del virus cercana a la realidad, realidad que marca que el daño que dejará la pandemia será difícil de sobrellevar. Los economistas y también los vecinos argumentan que la situación económica antes del desastre sanitario ya era complicada y que tras el Covid-19 se vienen duros años de recesión.
De lo que el valenciano parece estar seguro, es que esto todavía no terminó. Al contrario, están seguros que el desastre del Coronavirus recién comienza. A pesar de todo, como hace casi un mes, cada día a las 20, saldrán a sus balcones a aplaudir. A los médicos, enfermeros, policías, a todos aquellos que se encuentran en la primera línea de batalla. Pero también se aplauden a ellos mismos, en una genuina forma de darse ánimos. Para que aquello dequedarse a la Luna de Valencia sea solo un dicho, y no una cabal realidad de Toque de Queda y Cuarentena.
(*) Periodista argentino en Valencia, España
Cuarentena desde la Luna de Valencia
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