Sociedad

Detallan la gesta sanmartiniana


Con motivo de conmemorarse 170 años del fallecimiento del General José de San Martín, la Secretaría de Culturas invita a participar de un conversatorio abierto, organizado por la Dirección general de Patrimonio, llamado "Cruzando cordilleras y preguntas". Se realizará el lunes 17 de agosto a partir de las 19 horas a través de Facebook Live de la Secretaría de Culturas. Se propone que dos estudiantes avanzados de la Licenciatura en Historia de la Universidad Nacional de La Rioja, Gabriel Rojo y Juan Pablo Vergara, puedan preguntar sobre el prócer a tres personas de enorme peso y trayectoria en el campo de la historia: Florencia Plomer, de Córdoba, es profesora en Historia e investigadora (UNC).Trabaja como divulgadora en redes en la sección efeMEMÉrides de Filo.News. En redes aborda temáticas relacionadas con la historia y feminismo. Roberto Rojo, de la capital de La Rioja, es un escritor, periodista, profesor y licenciado en Historia que ha publicado numerosos libros como "Noticias del Periodismo Riojano", "Héroes y cobardes en el ocaso federal", "El Divino Joaquin", "Angelelli, la vida por los pobres", entre otros; además es colaborador en la Secretaría de Culturas, coordinador de talleres literarios y columnista en radio. Adriana Plaza Karki, de Chilecito, La Rioja, es una escritora, investigadora, docente e historiadora, declarada ciudadana ilustre del departamento Chilecito, autora del libro "La historia de Chilecito", entre otros escritos. El conversatorio será a través de Facebook Live en la  fanpage "Secretaría de Culturas", a partir de las 19 horas del día lunes 17 de agosto.
"Entendemos que la figura de San Martín, padre de la Patria y Libertador de gran parte del continente, dejó su marca en cada país de Latinoamérica al que fue. Y por esa razón, decidimos evocar su historia y mantener viva la memoria a través de este intercambio de ideas, investigaciones y opiniones en torno al prócer. Los y las esperamos con gusto a sumarse y aportar a la difusión del evento", dijeron desde la Secretaría de Culturas.
La historia
El Cruce de los Andes fue un conjunto de maniobras realizadas por el Ejército de los Andes de las Provincias Unidas del Río de la Plata (Argentina) entre el 12 de enero y el 8 de febrero de 1817, para atravesar la cordillera de los Andes desde la región argentina de Cuyo hasta Chile, y enfrentar a las tropas realistas leales a la Corona española que allí se encontraban. Formó parte del plan que el general José de San Martín desarrolló para llevar a cabo la Expedición Libertadora de Chile y del Perú.
El Cruce de los Andes es considerado uno de los grandes hitos de la historia argentina, así como también como una de las mayores hazañas de la historia militar universal.
El General José de San Martín planeó la invasión militar a Chile con seis columnas perfectamente sincronizadas, todas tenían fechas de partida, distancia que debían recorrer por jornada y fecha de toma de los objetivos, y se cumplieron sus directivas con total exactitud.
El mismo día que San Martín triunfaba en Chacabuco con las dos columnas principales a su cargo, las cuatro auxiliadoras tomaban los objetivos con total éxito.
De estas últimas, la única en la que tuvo participación activa el general Manuel Belgrano, jefe del Ejercito del Norte, fue en la de la Rioja. A pedido de San Martín, Belgrano debió enviar a dos oficiales de su confianza para que organizaran la misión.
Francisco Zelada partió desde Tucumán con 12 hombres de línea en los primeros días de enero de 1817, con las instrucciones de llegar a Guandacol antes del 22 de enero, fecha establecida por el General San Martín para que partieran todas las columnas.
Por la cuesta del Totoral, Zelada ingresó a Catamarca y desde allí se desplazo hasta el pueblo de Chumbicha, cruzó la quebrada de la Cébila, pasó por Arauco, Los Sauces, Famatina y Cuesta de Miranda, hasta llegar a Guandacol. Allí ya lo esperaban el Gobernador Martínez, los 200 llanistas, el capitán Nicolás Dávila y sus hombres y los baquianos y rastreadores de la zona.
La expedición auxiliar Zelada-Dávila, tuvo como objetivo tomar dos puntos principales del territorio chileno; la localidad de Copiapó cuya importancia residía en ese entonces por la minería que allí se desarrollaba y el puerto de Huasco, en la región de Atacama, donde se encontraban fuerzas militares realistas.
La expedición estuvo planificada por el general José de San Martín, cuando decidió invadir Chile, para posteriormente, vía marítima, libertar Perú.
Para ello, pensó en el armado de seis columnas que llegarían simultáneamente a territorio chileno; tres por Mendoza, por El Portillo, El Planchón y Uspallata, dos por San Juan, por Los Patos, por donde iría el propio San Martín acompañado por Bernardo O`Higgins y por Aguas Negras. Finalmente, la expedición que se realizó por la cordillera riojana, por el Paso de Comecaballos.
Con tal propósito, San Martín solicitó apoyo a Manuel Belgrano, quien en ese momento se encontraba estacionado con el Ejército del Norte en Tucumán, ya que el general estimaba que en La Rioja no habría la suficiente cantidad de hombres para el acompañamiento.chile-1_0
Planteada la situación a Belgrano, éste decidió enviar a La Rioja al oficial Benito Martínez, nacido en la Banda Oriental, quien poseía una gran experiencia adquirida con el Ejército del Norte.
Consecuentemente, en agosto de 1816, Benito Martínez se hizo cargo de la Provincia como gobernador, para luego dar inicio a la creación de las fuerzas que formarían parte de la expedición auxiliar a Chile.
Para tal motivo, Benito Martínez solicitó al Comandante de Armas del oeste riojano, Nicolás Dávila, quien se encontraba en Famatina, que reclutara un contingente de hombres, consiguiendo Dávila, ciento cincuenta personas.
A su vez, Martínez se contactó con el mismo propósito con el Comandante de Armas de Los Llanos, Fulgencio Peñaloza, quien recibió colaboración para esto de Juan Facundo Quiroga, llegando a juntar doscientos llanistas aproximadamente.
Una vez que el contingente compuesto por trescientos cincuenta hombres estaba listo, el 12 de enero de 1817, partieron desde Chilecito por la Cuesta de Miranda, hacia Guandacol, para trasponer la Cordillera por el Paso de Comecaballos, paralelo al de Pircas Negras y Peñas Negras.
Comecaballos, era un sendero que transitaban frecuentemente arrieros que trasladaban ganado en pie hacia Copiapó, donde había una gran actividad minera, de la cual participaban muchos riojanos.
El 22 de enero, partió la expedición encabezada por el oficial Francisco Zelada, junto a doce hombres experimentados más, mandados por Manuel Belgrano y Nicolás Dávila con sus trescientos cincuenta milicianos (personas sin experiencia en combate).
Según los registros, la Expedición Auxiliar Zelada-Dávila, llegó a territorio Chileno el 1 de febrero, donde dividieron sus fuerzas, en la unión del Río Cachito y Jonquera, con el propósito de tomar Huasco y Copiapó.
Respectivamente, Dávila encabezó la que tomó Copiapó con un ejército aproximado de ochenta hombres, mientras que Zelada llegó a Huasco con el resto de las tropas.
Esta estrategia se llevó a cabo de acuerdo con lo planificado por el General San Martín, para que de manera sincronizada los ejércitos llegaran a territorio chileno y tomarán posesión, simultáneamente, el 12 de febrero.
El 12 de febrero a las cinco de la mañana, Nicolás Dávila y sus hombres tomaron de sorpresa a los realistas en Copiapó, prácticamente sin disparar una sola munición, dada la perfecta estrategia para sorprender al enemigo, apoderándose del cuartel y la plaza del lugar.50cf84b177d3a_562x365
Lo mismo hizo Francisco Zelada en Huasco, con la particularidad que éste no mandó a avisar del éxito de la misión, lo que provocó que el cometido estuviese a punto del fracaso, ya que Dávila y sus hombres se vieron acusados por lo prorealistas de que no eran patriotas, sino saqueadores.
Estas versiones tomaron fuerzas, además, porque los soldados de Dávila, al ser gauchos comunes, no llevaban uniforme y presentaban una vestimenta común, sólo lo que los identificaba era una gorra negra con vivos rojos o viceversa.
Para mantener la paz, Nicolás Dávila convocó a una asamblea entre los principales vecinos del lugar, para designar una suerte de gobierno local democrático, que cayó en la persona de Miguel Gallo (chileno).
La Expedición Zelada-Dávila, fue incluso más importante que la que cruzó a Chile por San Juan, dada la cantidad de hombres que participaron y las dificultades del trayecto, teniendo en cuenta su mayor longitud y la altitud, llegando en partes a más de cinco mil metros sobre el nivel del mar.

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web