Aquella jornada no fue un partido más. Fue la demostración de que la pasión, el esfuerzo y la convicción pueden equiparar cualquier diferencia. Andino, con humildad y corazón, se plantó ante un rival de jerarquía nacional y escribió una de las páginas más gloriosas de su historia.
El recordado triunfo se selló con los goles de Felix Echeverría y Manuel Gaitán, que quedó también en la memoria de los hinchas como parte de una actuación inolvidable del equipo riojano.
River, con toda su historia y peso futbolístico, se encontró con un equipo decidido, que no regaló nada y que supo aprovechar su oportunidad. Andino jugó con inteligencia, carácter y una entrega total, cualidades que terminaron marcando la diferencia.
En un nuevo aniversario de aquella gesta, el recuerdo vuelve a latir fuerte. Es una historia que trasciende el resultado y se convierte en símbolo: el de un club que soñó en grande y lo hizo realidad.
Porque en el fútbol, como en la vida, hay días en los que todo es posible. Y para Andino, ese día quedó para siempre en la eternidad.
Por eso, los simpatizantes, hinchas y también toda la barriada del Matadero recuerda esta fecha y celebró un nuevo día con mucha pasión por esos colores "Sangre y luto".