Política

Diputados aprobó el presupuesto que ahora tiene futuro incierto

En la madrugada de este jueves, la Cámara de Diputados otorgó media sanción al Presupuesto Nacional 2026 y la Ley de Inocencia Fsical impulsado por La Libertad Avanza durante las sesiones extraordinarias. Sin embargo, el oficialismo sufrió un duro revés político con el rechazo del Capítulo XI, considerado el eje central del proyecto, ya que contemplaba la derogación de leyes que el Gobierno entiende como inviables para alcanzar el objetivo de déficit cero. Entre ellas se encontraban la Emergencia en Discapacidad y el Financiamiento Universitario.
Un paso adelante para el Gobierno
El Presupuesto fue aprobado en general con 132 votos afirmativos, marcando un hecho relevante para el oficialismo y para la nueva composición de la Cámara baja, donde La Libertad Avanza se consolidó como primera minoría con 95 bancas. El triunfo del oficialismo significó, además, la primera vez que un proyecto de Presupuesto logra ser aprobado durante la era Milei, luego de dos años de reconducción presupuestaria.
Para alcanzar la media sanción, el oficialismo necesitó el acompañamiento de sus socios estratégicos y de fuerzas provinciales. La Libertad Avanza sumó los votos del PRO, la UCR, Innovación Federal y bloques minoritarios del interior, mientras que Unión por la Patria y el Frente de Izquierda mantuvieron su rechazo a la iniciativa y el bloque de Provincias Unidas optó por la abstención.
En ese marco, el presidente del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, propuso votar el proyecto por capítulos, una estrategia que finalmente le resultó costosa al oficialismo al quedar rechazado el apartado más polémico del Presupuesto.
La oposición puso un freno
Luego de la aprobación en general del Presupuesto 2026, la Cámara de Diputados avanzó con la votación en particular por capítulos, instancia en la que se concentró la mayor tensión política.
Fue en el Capítulo XI donde se concentraron la mayor polémica y las dudas dentro del propio oficialismo, que hasta último momento no logró asegurar el respaldo de los bloques aliados para sostener el artículo más controvertido del proyecto. En la votación en particular, el oficialismo solo reunió 117 votos afirmativos, mientras que la oposición impuso su postura con 123 rechazos y sumó además dos abstenciones.
Ese apartado funcionó como un verdadero “caballo de Troya” puesto que allí se proponía derogar las leyes vetadas y luego ratificadas por el Congreso como lo son la de emergencia universitaria y en discapacidad, además de restringir el régimen de zona fría y eliminar la actualización automática de la Asignación Universal por Hijo, por Embarazo y de las asignaciones familiares.

“Este presupuesto así no nos sirve”
Tras este revés, en el Gobierno hubo sorpresa y malestar, y ahora se abre una etapa de recalculo para evaluar el futuro del proyecto de Presupuesto, que pasó al Senado. La eliminación del capítulo más sensible del texto obligó a la Casa Rosada a revisar la estrategia y el margen de acción de cara a lo que viene en el debate legislativo. Según trascendidos, desde el entorno presidencial dejaron difundir una frase que resume el clima interno: “Este Presupuesto así no nos sirve”. El comentario habría surgido en la mesa chica del oficialismo en dónde piensan que el apartado rechazado es clave para sostener el equilibrio fiscal.
Lo cierto, es que el rechazo del Capítulo XI abrió un escenario inesperado que podría incluso dejar a Javier Milei frente a la paradoja de tener que vetar su propio proyecto si el Senado ratifica esa decisión.
En el mejor de los escenarios para la Casa Rosada, el Gobierno intentará recomponer acuerdos con gobernadores aliados en la Cámara Alta para aprobar la versión original del texto, sin los cambios introducidos en Diputados. Pero aun si eso ocurriera, el proyecto debería volver a la Cámara baja para una nueva votación, lo que extendería los tiempos y sumaría un nuevo capítulo de tensión política.
Ese recorrido obligaría al Presidente a tomar una decisión política adicional: prorrogar las sesiones extraordinarias, que vencen el 30 de diciembre, o esperar al inicio del período ordinario, el 1 de marzo.
Mientras tanto, el Presupuesto 2026 queda en pausa y el Gobierno enfrenta un escenario que dista mucho de la hoja de ruta que había imaginado al comenzar el debate.




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