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El caso Portugal: la desaparición que marcó a La Rioja y llegó a los medios nacionales

José Portugal de 53 años, había desaparecido el sábado 27 de julio tras salir a entrenar en la zona del cerro El Morro, al oeste de la ciudad de La Rioja una zona serrana periurbana que conocía y transitaba con frecuencia. Era atleta, habituado a correr y realizar actividad física en ese sector, un área de cerros con senderos irregulares, vegetación baja, quebradas y escasa señalización, donde muchos vecinos de esta Capital realizan habitualmente distintas actividades al aire libre.
Aquel día fue visto por última vez ingresando solo al sendero cerca de las 8:30, según registraron cámaras de seguridad. Desde entonces, y sin novedades de su paradero, se desplegó un operativo de búsqueda sin precedentes en la provincia.

La zona: terreno difícil y clima adverso

La zona donde se buscó al atleta se encuentra en el sector de "Cuesta del Soldado", una zona de relativa dificultad así nombrada por los lugareños, dentro de las Sierras de Velasco. La zona comprende un ascenso con desnivel acumulado de más de 1.000 metros, desde los 680 hasta aproximadamente los 1.680 m s.n.m., en un recorrido que combina quebradas, cornisa, piedra suelta y vegetación baja.

La zona del "Morro", donde inició el recorrido Portugal, tiene una altitud de 600 M.S.N.M y es muy visitada por deportistas. Running, caminatas, recorridos en moto son frecuentes en esa zona. También es muy transitado por aladeltistas y parapentistas, ya que en ese Cerro está la rampa de lanzamiento.

El acceso al lugar no es sencillo. Desde el Dique Los Sauces es posible llegar en vehículo hasta un punto, pero luego se transita por caminos angostos y de cornisa, donde es fácil desviarse. La zona presenta múltiples sendas que se bifurcan, lo que puede provocar desorientación, incluso para deportistas experimentados, además un factor determinante son los cambios de temperatura , especialmente entre el día y la noche.

Son cerros que, aunque cercanos a zonas pobladas, presentan sectores de difícil acceso y amplios espacios sin referencias claras. Ese contexto y un período inusual de niebla, fue determinante para entender la complejidad de los rastrillajes.

El despliegue de búsqueda

Desde el primer momento se activaron operativos de búsqueda con la participación de distintos equipos que conformaron más de 200 personas: fuerzas de seguridad provinciales, personal especializado en rescate, Defensa Civil, bomberos, personal del ejército, efectivos entrenados en rastreo y voluntarios. Se realizaron rastrillajes terrestres, recorridos por quebradas, análisis de huellas y sobrevuelos con helicóptero y drones en sectores clave. Se utilizaron imágenes satelitales y datos de telefonía.

La base operativa se montó en la zona del camping legislativo, y desde allí se coordinaron diariamente los relevamientos aéreos y terrestres.

El operativo se extendió durante trece días en un radio de 100 kilómetros, con jornadas intensas y rotación de equipos, en un escenario donde cada hora sin novedades aumentaba la incertidumbre. La búsqueda se sostuvo incluso cuando las pistas eran escasas, convirtiéndose en uno de los despliegues más visibles de la historia en la provincia.

El hallazgo y las primeras palabras

El viernes 8 de agosto, pasadas las 14.30, Portugal fue encontrado con vida en un sector de muy difícil acceso del cerro. Fue hallado por personal del CAPE entre piedras y maleza, débil, deshidratado, con signos evidentes de haber estado solo durante días, pero consciente.

Según el sargento Víctor Ibáñez, uno de los rescatistas presentes en el lugar, al encontrarlo lo primero que recibió fue un abrazo y mucha emoción: “José, débil y deshidratado, solo tuvo una reacción: lloró y pidió disculpas”, contó, relatando el instante del reencuentro entre el rescatista y el atleta.

Portugal fue asistido en el lugar con suero, agua y alimentos de emergencia, como una banana y una barra de cereal, antes de ser asistido para descender con seguridad hacia la base del operativo, lo cuál para sorpresa de todo el mundo, lo hizo por sus propios medios.

Así fue encontrado el atleta por los rescatistas

Posteriormente, fue trasladado en ambulancia al Hospital Vera Barros, donde recibió atención médica y permaneció varios días internado tras su rescate.
Tras la aparición, se produjo un silencio prolongado. No hubo una conferencia de prensa abierta. En lugar de ello, se difundió un relato unilateral de Portugal, sin instancia para que la prensa realizara preguntas ni profundizara en detalles clave del caso.

Esa ausencia de intercambio alimentó nuevas dudas y dejó zonas grises que nunca llegaron a aclararse públicamente. Para muchos, ese momento marcó el pasaje del alivio inicial a una etapa de interrogantes.

Tras su recuperación inicial, Portugal ofreció una conferencia de prensa —aunque sin responder preguntas de los medios— en la que brindó su testimonio de supervivencia.

Comenzó su relato así:
“Todo comenzó el 26 de julio… quienes hacemos esta disciplina tenemos nuestro entrenamiento. Esa noche le dije a mi madre que iba a entrenar al otro día y volvía a comer”.
Sobre cómo sobrevivió, explicó con crudeza:
El agua de cardón se la puede tomar, no es nada agradable, y yo sabía que a mi propia orina me la podía tomar. En caso de supervivencia se hacía… tenía que ahorrar el menor esfuerzo en todo”.

En el encuentro con la prensa no se permitieron preguntas

También describió el frío intenso y su estrategia para conservar energía:
A la noche, en ese frío, lo único que se debe hacer es quedarse en el refugio, taparse de pasto y no hacer ningún desgaste”.
Uno de los momentos más simbólicos de su historia fue cuando encontró agua:
Encontré agua… bajé y corría, metía la botella, de a poco tomaba agua. Eso cambió todo para mí. Me volvió a la vida”.
Portugal también relató cómo escuchó voces de los rescatistas:
Todo el tiempo escuché voces, radios… y cuando me preguntaron cómo te llamás, les respondí. Cuando me dijeron ‘ya vamos’, se me aflojaron las piernas”.
En su relato final, también agradeció a quienes participaron del operativo:
“Reconocí al intendente, al ministro, a Torres y al Gobernador. Les dije gracias por no soltarme la mano, y eso me salió del corazón”.

El día en que fue hallado, se hizo presente el Ricardo Quintela, quien acompañó el operativo y destacó el trabajo de los equipos de búsqueda. La imagen del Gobernador junto al atleta recorrió rápidamente los medios provinciales y nacionales, reforzando el impacto institucional del caso.
El debate público y la reacción en redes

La aparición con vida, lejos de cerrar la historia, encendió un debate social intenso. En redes sociales, miles de usuarios comenzaron a expresar desconfianza, poniendo en duda distintos aspectos del relato: dónde estuvo realmente, cómo sobrevivió tantos días, por qué no fue localizado antes.

La conversación digital escaló rápidamente. Aparecieron memes, canciones, comentarios irónicos y teorías que ridiculizaron el episodio y reflejaron un fenómeno más amplio: la desconfianza creciente hacia los relatos oficiales y mediáticos.

Ese estallido en redes sociales no solo expuso la crudeza del juicio público, sino también una fractura social profunda, donde el escepticismo supera, muchas veces, a la empatía.

El caso Portugal quedó atrapado entre dos planos: por un lado, el relato humano de supervivencia y el esfuerzo de los equipos de búsqueda; por otro, un clima social de sospecha que convirtió la historia en objeto de debate permanente.

Como anuario, el caso no se recuerda solo por la desaparición y el hallazgo, sino por todo lo que vino después: el silencio, las dudas, la exposición nacional y la reacción social. Fue una historia que atravesó a La Rioja en múltiples capas —policial, política, mediática y cultural— y que, aun hoy, sigue generando debate.

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