La Secretaría de Cultura de la Nación decidió el lunes pasado no renovarle el contrato laboral al fotógrafo cubano-argentino Kaloian Santos Cabrera (1981), que fotografió al cabo primero de Gendarmería Nacional (de apellido Guerrero) que disparó la cápsula de gas lacrimógeno que casi le cuesta la vida al fotógrafo Pablo Grillo en la protesta de jubilados del 12 de marzo, en la Plaza Congreso. El fotorreportero, que tenía contrato con el Estado desde 2013, facturaba como monotributista y había aprobado el “examen de idoneidad” impulsado por el ministro Federico Sturzenegger en la Administración Pública Nacional.
“Me dijeron que era porque se trataba de una reducción de personal, pero fue una reducción personalísima: solo yo me quedé sin trabajo”, dice Santos Cabrera. Recibió la notificación en su mail personal el lunes 31, a las 22.30, horas después de trabajar en la Secretaría de Cultura. Según le informó la directora del área de prensa, que se reunió con representantes de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), la orden de la desvinculación había llegado “desde arriba” y era “irreversible”.
“Estimado/a, Me dirijo a usted a efectos de notificar que su contrato no será renovado a partir del 1° de abril de 2025. Asimismo, se le comunica que queda eximido/a de prestar servicios a partir del día lunes 31 de marzo del corriente. **QUEDA USTED DEBIDAMENTE NOTIFICADO/A.** Secretaría de Cultura. Ministerio de Capital Humano. Presidencia de la Nación”, se lee en el mail que recibió el fotógrafo.
Santos Cabrera, que en 2010 llegó a la Argentina para exponer su obra fotográfica y obtuvo una beca para cursar la Maestría de Periodismo Documental en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, dio clases privadas y en universidades y se desempeñó como fotógrafo de Cultura en distintas gestiones: desde Cristina Kirchner hasta Alberto Fernández, pasando por Mauricio Macri. Los exministros de Cultura Tristán Bauer y Pablo Avelluto se solidarizaron con el fotógrafo al conocer la noticia del despido, igual que muchos colegas suyos y periodistas. Con ATE y un abogado laboralista, Santos Cabrera prepara una denuncia contra el Estado.
“Mi contrato hubiera debido ser revisado porque en enero lo renovaron solo por tres meses, cuando debía haber sido anual; la gente de Recursos Humanos reconoció que se había equivocado y que en abril volverían a renovar el contrato hasta diciembre -cuenta el fotoperiodista-. Leonardo Cifelli siempre me felicitaba por mi trabajo y, en broma, decía ‘menos mal que me tocó este fotógrafo’ en tal o cual cobertura. Muchos actos importantes de este gobierno en el Palacio Libertad fueron cubiertos por mí”. Santos Cabrera tenía asignado cubrir el homenaje a Mirtha Legrand en el Palacio Libertad, un día después del despido (o de la “no renovación” de su contrato).
Su “delito” parece haber sido desmentir las afirmaciones del Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich, sobre el desempeño de las fuerzas de seguridad en la protesta del 12 de marzo. “Nunca escondí mis coberturas para medios ni mis críticas a este gobierno y los anteriores”, dice Santos Cabrera, y cuenta que tuvo miedo cuando, dos días después de la protesta del 12 de marzo, encontró la foto que muestra al cabo primero Guerrero disparando de forma no reglamentaria el cartucho de gas que impactó en Grillo.
“¿La publico o no?, pensé -recuerda-. Por lo que he visto cómo actúa este Gobierno con nuestro gremio, no quería convertirme en el Lali Espósito de la fotografía, pero después pensé que Pablo Grillo estaba entre la vida y la muerte, y que si el herido hubiera sido yo, y él el fotógrafo, Pablo las hubiera publicado. No podía ser tan cagón”. Subió las fotos de la represión en Plaza Congreso en su cuenta de Instagram, @kaloian.santos. “Nadie de la Secretaría me dijo nada”, señala.
Con las fotos de Santos Cabrera, que no podía asegurar la responsabilidad del gendarme en el ataque, Mapa de la Policía (herramienta digital que hace el seguimiento audiovisual de los casos de violencia policial) determinó que Guerrero era el responsable del disparo. El Ministerio de Seguridad no sancionó al gendarme, ni este se disculpó con la familia de Grillo; la investigación por la represión en Plaza Congreso la lleva adelante la jueza María Servini de Cubría. “Estaban desaforados, reprimiendo como nunca antes lo había visto”, dice Santos Cabrera sobre policías y gendarmes. El violento operativo le costó el puesto a Ricardo Ferrer, director de Inteligencia Criminal del Ministerio de Seguridad.
El fotógrafo preparó un escrito para compartir en sus redes sociales, que comienza así: “Durante estos 13 años trabajé como fotógrafo contratado en el área de prensa de Cultura, siempre como monotributista. Además, como todos los trabajadores de prensa y fotoperiodistas, tengo colaboraciones freelance en varios medios, pues ya sabemos de la precariedad de nuestro sueldo. A través de mis redes, siempre mostré mi trabajo fotoperiodístico, cubriendo marchas y otros sucesos en el país. Cuando asumió este gobierno, sabía que mi puesto en Cultura podía estar en riesgo. Pensé incluso en dejar de publicar mis fotos o en hacerlo bajo seudónimo, pero finalmente decidí seguir siendo fiel a mi nombre y a mi carrera como fotoperiodista. Además, no había conflicto con mis tareas en el ministerio. Incluso, a pesar de los despidos masivos de 2023 y principios de 2024, nunca aparecí en esas listas. Sobre todo porque no tenían argumentos para señalarme, ya que mi desempeño dentro del ministerio era incluso reconocido por las propias autoridades”.
El Gobierno no le renovó el contrato al fotógrafo que sacó la foto al cabo que hirió a Pablo Grillo
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