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El último Mundial de Cristiano Ronaldo: una leyenda se despide del escenario más grande del fútbol

Con la eliminación de Portugal, todo indica que Cristiano Ronaldo disputó el último partido de su carrera en una Copa del Mundo, poniendo fin a una aventura mundialista que atravesó más de dos décadas.
Pocos futbolistas lograron sostenerse en la élite durante tanto tiempo. Desde su debut mundialista en Alemania 2006 hasta esta edición, Cristiano fue el rostro de una generación que transformó para siempre al fútbol portugués. Jugó Mundiales en distintas etapas de su carrera: como joven promesa, como la gran estrella del planeta, como capitán campeón de Europa y, finalmente, como el referente de un plantel que comenzó a entregar el protagonismo a las nuevas generaciones.
Su historia con la selección portuguesa cambió para siempre la dimensión internacional del país. Antes de Cristiano, Portugal había tenido figuras inolvidables como Eusébio, Luís Figo o Rui Costa, pero nunca había alcanzado la regularidad competitiva que consiguió durante las últimas dos décadas. Con él como líder, los lusos dejaron de ser una selección peligrosa para convertirse en un candidato respetado en cada torneo.
El gran sueño, sin embargo, quedó pendiente. La Copa del Mundo fue el único gran trofeo que nunca pudo levantar.
Portugal estuvo cerca en distintas oportunidades. Alcanzó las semifinales en Alemania 2006 y protagonizó actuaciones destacadas en los años siguientes, pero jamás consiguió dar el último paso. En contraste, Cristiano sí pudo conducir a su país hacia las mayores conquistas de su historia: la Eurocopa de 2016 y la Liga de las Naciones, títulos que modificaron para siempre la autoestima del fútbol portugués.
Su legado, de todos modos, no puede medirse únicamente por los trofeos.
Cristiano deja la Copa del Mundo como uno de los máximos goleadores de la historia de las selecciones nacionales, dueño de una cantidad de récords difícil de igualar y protagonista de algunos de los momentos más memorables del fútbol moderno. El inolvidable triplete frente a España en el Mundial de Rusia 2018, coronado por un espectacular tiro libre en los minutos finales para sellar un empate 3-3, permanece como una de las actuaciones individuales más impactantes de las últimas décadas en una Copa del Mundo.
También fue el primer futbolista en convertir goles en cinco ediciones diferentes del Mundial, una muestra de una longevidad competitiva que muy pocos deportistas lograron alcanzar.
Frente a España, el desenlace fue distinto al que seguramente había imaginado. Portugal luchó, intentó mantenerse con vida hasta el final, pero encontró enfrente a una selección española sólida, madura y decidida a volver a pelear por el título. Cuando el árbitro señaló el final, las cámaras buscaron inmediatamente a Cristiano. El rostro serio del capitán resumía el peso de una derrota que probablemente marque el cierre definitivo de su recorrido mundialista.
El fútbol tiene una particularidad inevitable: ninguna carrera, por extraordinaria que sea, puede escapar al paso del tiempo. Las generaciones cambian, aparecen nuevos talentos y los ídolos terminan cediendo el lugar que ocuparon durante años. Lo mismo ocurrió con Pelé, Diego Maradona, Zinedine Zidane, Ronaldo, Ronaldinho y Lionel Messi. Ahora le llega el turno a Cristiano Ronaldo.
Su influencia, sin embargo, permanecerá mucho más allá del resultado de este partido. Inspiró a millones de niños en todo el planeta, elevó los estándares del profesionalismo, convirtió el esfuerzo físico y la preparación permanente en una marca registrada y protagonizó una de las rivalidades deportivas más extraordinarias de todos los tiempos junto a Lionel Messi, una competencia que definió una era y enriqueció al fútbol durante casi veinte años.
Portugal también sale transformado. La nueva generación encabezada por Vitinha, João Neves, Nuno Mendes y otros jóvenes talentos tendrá la responsabilidad de conducir al seleccionado en el futuro inmediato. El desafío será enorme: aprender a competir sin el futbolista que durante dos décadas fue el símbolo indiscutido del equipo.
España continúa su camino en el Mundial. Portugal regresa a casa. Y el fútbol despide, al menos sobre el escenario de la Copa del Mundo, a uno de los jugadores más determinantes que haya visto este deporte.
Porque los Mundiales siempre coronan nuevos héroes. Pero también son el lugar donde las grandes leyendas escriben su último capítulo. Y todo indica que, para Cristiano Ronaldo, ese capítulo acaba de llegar a su final.

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