En la Feria Internacional de Libro se presentó “Planes Económicos para La Rioja Productiva” de Ranulfo Eduardo Bazán. Al respecto el economista Gustavo Reija elogió esta publicación, al decir que “es el resultado de un año de investigación — de septiembre de 2019 a septiembre de 2020 — que Bazán emprendió con una pregunta aparentemente simple pero devastadora en sus implicancias: ¿cuántos planes económicos tuvo La Rioja a lo largo de su historia, y por qué ninguno logró sacarla de la dependencia fiscal del Estado nacional?”, apuntó.
“Lo que hace Bazán en este libro no es un ejercicio nostálgico. No viene a llorar por lo que pudo haber sido. Viene a hacer un inventario riguroso de lo que se intentó y a preguntarse, con honestidad intelectual, por qué no funcionó. Recorre los planes económicos que La Rioja ensayó a lo largo de su historia: los impulsos mineros coloniales, los proyectos de infraestructura que nunca se completaron, los planes de desarrollo regional que se diseñaron con buenas intenciones y se ejecutaron con presupuestos insuficientes o con horizontes temporales más cortos que un mandato de gobernador. Y llega a una conclusión que, dicha desde La Rioja, tiene un peso específico que no tendría dicha desde Buenos Aires: la provincia necesita generar riqueza propia, porque el respirador artificial de las transferencias nacionales no va a durar para siempre”, afirmó.
“Bazán identifica dos motores fundamentales para una La Rioja productiva: la minería sustentable y el turismo. Y cuando dice minería sustentable no habla de la megaminería a cielo abierto que genera resistencia social legítima. Habla de aprovechar el enorme potencial de minerales industriales que la provincia posee, respetando el Código Minero, convocando audiencias públicas, dando a las universidades un papel protagónico en la evaluación de impacto ambiental. Y cuando habla de turismo, habla de una planificación integral que requiere obras de infraestructura que La Rioja no tiene y que necesita con urgencia: la terminación del camino de La Rioja a Chilecito por las sierras, un aeropuerto de carga y pasajeros en Chilecito, conectividad vial y digital que permita a los paisajes riojanos competir con Salta, con Jujuy, con Mendoza. Lo que Bazán propone, en definitiva, es lo que en economía del desarrollo llamamos un círculo virtuoso: inversión en infraestructura que habilita producción, producción que genera empleo genuino, empleo que sustituye al empleo público y a los planes sociales, ingresos fiscales propios que reducen la dependencia de la Nación, y autonomía fiscal que permite planificar a largo plazo. No es una utopía. Es lo que hicieron, con sus particularidades, todas las jurisdicciones que lograron salir de la trampa de la dependencia fiscal”, aseveró.
“Hoy, en mayo de 2026. Argentina vive un momento paradójico: el petróleo supera los cien dólares el barril, las exportaciones energéticas baten récords históricos, Vaca Muerta produce más que nunca. Y sin embargo, el empleo formal se destruye, la industria opera al 54% de su capacidad, y provincias como La Rioja enfrentan una asfixia fiscal sin precedentes recientes. El libro de Bazán nos ayuda a entender por qué. Porque la riqueza natural, sin plan de desarrollo, sin estrategia de industrialización, sin encadenamiento productivo con las economías regionales, no genera desarrollo. Genera extractivismo. Genera enclaves. Genera divisas que entran por un puerto y salen por otro sin tocar el tejido productivo del interior.
La Rioja lo sabe mejor que nadie. Tuvo minería durante cuatro siglos. Y sigue siendo una de las provincias más dependientes del país. No porque le falten recursos, sino porque nunca tuvo — o nunca le dejaron tener — un plan integral que convirtiera esos recursos en desarrollo. Este libro es ese plan. O al menos, es el punto de partida intelectual para construirlo”, anunció. “Ranulfo Bazán no escribe desde una torre de marfil. Escribe desde el terreno. Es empresario minero, conoce la industria por dentro. Es investigador académico, conoce la historia económica de su provincia con una profundidad que pocos pueden igualar. Y es un hombre de su comunidad, que participa activamente en el debate público riojano a través del Instituto Riojano de Investigaciones Económicas y Sociales que cofundó junto a profesionales como Pablo Aguilera, José Brizuela y Alejandro Buso. Esa triple condición — empresario, académico, militante de su comunidad — le da al libro una textura que los papers puramente académicos rara vez tienen. Hay datos duros, hay series históricas, hay análisis riguroso. Pero también hay urgencia cívica. Hay un hombre que le dice a su provincia: podemos ser otra cosa. Tenemos con qué. Lo que nos falta es un plan y la voluntad política de ejecutarlo”, detalló.
“Encuentro en el trabajo de Bazán algo que me resulta profundamente familiar y profundamente necesario. La idea de que los recursos naturales no son una maldición ni una bendición: son una oportunidad cuyo aprovechamiento depende exclusivamente de la calidad de las instituciones y de las políticas públicas que se diseñen para transformarlos en bienestar colectivo. La Rioja tiene esa oportunidad. Argentina tiene esa oportunidad. Este libro nos muestra el camino y nos advierte sobre los atajos que no funcionaron”, reflexionó sobre el final.