Nacido el 14 de septiembre de 1931 en Catamarca, Gentilini se radicó en Tucumán durante la década de 1950, donde desarrolló una extensa trayectoria artística. De formación autodidacta, comenzó su vínculo con la música a través de la guitarra y el piano, instrumentos desde los cuales construyó una obra atravesada por el folklore, el tango y distintas expresiones de la cultura popular.
A lo largo de su carrera integró agrupaciones como Los Shalacos y Portal y sus Cumpas. Además, fundó y dirigió proyectos como el grupo vocal Huayna Sumaj, el conjunto instrumental La Salamanca y Matamba, donde desplegó su talento en arreglos vocales e instrumentales.
Su legado incluye más de un centenar de composiciones y una amplia producción de arreglos para zambas, chacareras, huaynos, vidalas, milongas y tangos. Entre sus obras más reconocidas se encuentran "La calladita", "Ojos de tigre", "Zamba para los amigos de la noche", "Chacarera del angelito" y "Responso por milonga".
En la publicación "Toda vida y llena de alma" se reunió parte de su producción, con 120 piezas de su autoría acompañadas por partituras y registros sonoros.
Gentilini también trabajó junto a destacados poetas y letristas como Lucho Díaz, José Augusto Moreno, Luis Alberto Sánchez Vera y Manuel J. Castilla. Sus composiciones fueron interpretadas por artistas como Mercedes Sosa, Buenos Aires 8, Melania Pérez, Los Trovadores del Norte, Lorena Astudillo y Nadia Larcher, entre otros.
Su trayectoria fue retratada en el documental "Don Luis Víctor Gentilini", dirigido por Martín Páez de la Torre, que aborda su vida, obra y pensamiento.
Desde el Instituto Nacional de la Música destacaron su aporte a la cultura argentina y expresaron sus condolencias a familiares, amistades y seres queridos del artista.