“El propósito del arte es lavar el polvo de la vida cotidiana de nuestras almas”. Pablo Picasso.
El arte tiene un poder de transformación social imponente, un puente entre culturas e intelectualidades.
Ante tantas diversidades el proceso creativo no siempre está asociado al pensamiento crítico lineal del arte clásico. Por supuesto, esto genera diferentes discusiones sobre el arte contemporáneo y sus exponentes. Frente a un disparador social, a veces controversial y otras tantas de intercambio enriquecedor en las conclusiones de los diálogos… me encontré frente a un artista con definiciones particulares.
Eligió un café para comenzar la charla…
Germán Abilar tiene una acuarela en el alma, un poco de tinta en sus pensamientos y la bohemia instalada en su vida. “El arte cuenta lo que va sucediendo” me declara, el expresa mucho más con sus trazos y los zócalos coloquiales en forma de versos que acompañan sus composiciones. Su carisma es notorio cuando su sentido del humor brota como marca registrada, tiene un encanto particular, al mismo tiempo que interpela con sus opiniones. En su Chilecito querido encontró el lugar vital para dejar volar sobre el papel un pincel creativo, lo observo como testigo de lo que actualmente pasa de largo frente a la vista de cualquier transeúnte de la vida.
El se detiene ante los detalles que conforman la historia cotidiana chileciteña, en destellos que parecen borrosas acuarelas o trazos de lápiz, de tonos suaves con entonación fuerte y contundentes por lapsos, las luces y sombras tienen el protagonismo justo. Germán habla con la gracia característica de las personas con un alto sentido del humor, cortos y continuos como latiguillos y muletillas al hablar, es interesante cuando profundiza en sus pensamientos y al siguiente instante usa chistes como parte de sus conceptos, continuamente permite la exploración a través del dialogo. Aunque parezca absolutamente expresivo o de una personalidad extrovertida, guarda un fragmento de su espíritu que solo habla a través de sus creaciones.
Germán Abilar me puso frente a una dualidad difícil de analizar, el modo de ver el arte, una discusión tan personal como visceral al mismo tiempo, en este concepto tomo el recaudo de observar antes de fundamentar las conclusiones. El ve arte en muchos rincones, en todas partes… tiene matices con mas colores en la mirada, en su pincel danzan las coplas, se elevan los ruegos ante sus acuarelas de procesiones, inmortaliza a los personajes que van partiendo… recordándolos en tonos de lamentos y expresa cuanto legado dejaron. Germán fascina y cautiva con el candor único de sus cuadros. ¿Que lo diferencia?
Esta pregunta surgió desde que lo conocí, es Arquitecto y en el oficio se encuentra implícita en la técnica del dibujo, pero no estaba ahí el detalle. Hay vestigios del arquitecto y rastros del artista que, por mínimos que parezcan llevan una gran influencia que potencia su talento dentro de sus creaciones. Es un cronista nato de la historia Chileciteña.
Toma la guitarra y ejecuta, usa el arte en diferentes lenguajes como una explicación del alma, nutre su pincel con los personajes que se cruzan en su camino, como aquellos que formaron parte de su andar, los que pasan inadvertidos, los grandes y lo simple del diario vivir también. Narra con tinta, busca la silueta en el lápiz, enternece, emociona y recuerda pasajes del pasado con sus obras. Vuelvo a la pregunta, que lo diferencia?
Sus expresiones artísticas buscan el vuelo entre el pasado, adentrándose en la identidad Riojana, sin dejar de pertenecer al presente que sigilosamente se instala en la memoria colectiva echando raíces. Construyendo lazos irrompibles.
Germán toma una parte del papel donde se posa el café, su lápiz en mano danza al compás de un dibujo, habla, observa, lee las expresiones, sigue dibujando y responde a mis interpelaciones de una manera filosófica. No hay mucho espacio para el silencio, o todo lo que se puede decir esta expresado en un dibujo que se convierte en una pequeña pieza del momento. Todo lo que habita y le rodea se convierte en una impresión sobre el papel. En el lienzo y entre colores probablemente, Germán pueda ser genuinamente leal a su verdadero sentir artístico. Nada escapa de sus ojos, y nada se resiste a ser parte de sus obras. Me sigo preguntando ahora, como me explico este veredicto sobre su lenguaje artístico… La tarde se sacude perezosa sus últimos minutos, al igual que la brisa tenue deja caer un par de hojas de un árbol en otoño. Comprendo que, el arte no tiene explicación, se sostiene en las interpretaciones y significados de la vida. Germán tiene una especialidad agudizada al trazar sus crónicas, no tengo dudas que fueron los días sobre sus recuerdos, la sincronización de un alma que hábilmente observo la vida con un manto de arte. Encontrarse con esta particularidad en Germán ha significado una sonrisa satisfactoria al ver sus obras atravesando el camino.
Los testigos mudos de nuestro paso por el mundo, siempre serán los ojos de un artista, el oído de un músico, las letras de un poeta, las manos de un escultor, la sangre del corazón humano… hablando a través del arte. Te presento a Germán Abilar, un artista que elige contarte lo que ve… entre los colores de una acuarela perfecta.