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Inglaterra y una obsesión que ya lleva 60 años: la búsqueda interminable de otra Copa del Mundo

La historia del fútbol inglés está atravesada por una paradoja difícil de explicar. Inventó el deporte más popular del planeta, posee una de las ligas más competitivas del mundo y ha producido futbolistas extraordinarios durante generaciones. Sin embargo, desde 1966 no logra conquistar una Copa del Mundo.
Este sábado, cuando enfrente a México por los cuartos de final del Mundial 2026, Inglaterra volverá a tener la oportunidad de acercarse al objetivo que persigue desde hace seis décadas: levantar nuevamente el trofeo más importante del fútbol.
El único título mundial inglés llegó como anfitrión, en 1966. En el viejo estadio de Wembley derrotó 4-2 a Alemania Federal en una final inolvidable que quedó marcada por el polémico "gol fantasma" de Geoff Hurst, el único futbolista que convirtió un triplete en una final mundialista. Desde entonces, cada generación inglesa cargó con el peso de aquella conquista.
En México 1970 apareció uno de los primeros grandes golpes. Inglaterra ganaba 2-0 ante Alemania Federal en los cuartos de final, pero terminó perdiendo 3-2 en tiempo suplementario. Para muchos historiadores, fue el comienzo de una larga cadena de frustraciones.
La semifinal de Italia 1990 representó otra oportunidad perdida. Con Gary Lineker como figura, los ingleses cayeron por penales frente a Alemania luego de un partido memorable.
En Francia 1998 irrumpió un joven David Beckham, aunque su expulsión ante Argentina en los octavos de final terminó marcando aquel torneo. Cuatro años más tarde, en Corea-Japón 2002, el equipo de Sven-Göran Eriksson quedó eliminado por el Brasil de Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho.
La denominada "generación dorada" tampoco logró romper el maleficio. Con Beckham, Steven Gerrard, Frank Lampard, Paul Scholes, Rio Ferdinand, John Terry y Wayne Rooney, Inglaterra nunca consiguió alcanzar una final. En Alemania 2006 volvió a despedirse por penales, esta vez frente a Portugal.
Los últimos años mostraron una recuperación. En Rusia 2018 alcanzó las semifinales, donde cayó ante Croacia. En la Eurocopa 2021 perdió la final frente a Italia en Wembley y en Qatar 2022 volvió a despedirse ante Francia en cuartos de final.
Ahora, con Harry Kane como capitán, Jude Bellingham consolidado como una de las grandes figuras del fútbol europeo y una generación llena de talento, Inglaterra vuelve a ilusionarse. El equipo ha demostrado solidez a lo largo del torneo y sabe que cada paso que dé alimentará el sueño de terminar con una espera que ya supera los sesenta años.
El desafío inmediato será México, un rival que contará con el respaldo de miles de hinchas y el impulso de jugar en el estadio Azteca. Pero para los ingleses hay algo mucho más importante en juego: la posibilidad de acercarse, por fin, a esa segunda estrella que el país espera desde hace seis décadas.
Porque en Inglaterra cada Mundial comienza con la misma ilusión y termina con la misma pregunta: ¿será esta, por fin, la generación que devuelva la Copa a casa?

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