En España, la clasificación fue celebrada como el regreso definitivo de una potencia que vuelve a disputar una final mundialista dieciséis años después de conquistar el título en Sudáfrica. Los análisis coincidieron en destacar la madurez de un equipo que supo neutralizar a uno de los grandes favoritos del torneo y que impuso su estilo desde el comienzo hasta el final.
El diario El País calificó la actuación como la de una "España prodigiosa" y remarcó que el seleccionado volvió a exhibir el fútbol de control, circulación y precisión que lo convirtió en uno de los equipos más admirados del campeonato. El medio también destacó que Francia llegaba invicta y sin haber recibido goles, pero fue ampliamente superada por un rival que dominó el desarrollo del encuentro.
En el Reino Unido, The Guardian puso el foco en la autoridad con la que España resolvió una semifinal que, en los papeles, aparecía mucho más equilibrada. El periódico británico sostuvo que el conjunto español controló el partido durante gran parte de los 90 minutos y anuló completamente el potencial ofensivo de Francia, que apenas logró inquietar al arquero Unai Simón.
La prensa inglesa también resaltó la inteligencia táctica del equipo español y la solidez defensiva mostrada frente a un ataque integrado por algunas de las principales figuras del fútbol europeo.
En Francia, en cambio, comenzaron los primeros análisis autocríticos. Varios medios coincidieron en que la selección nunca encontró respuestas futbolísticas para revertir el dominio español y señalaron que las decisiones tácticas de Didier Deschamps no lograron modificar el desarrollo del partido. El rendimiento ofensivo de los "Bleus" quedó muy por debajo de lo esperado para un equipo que había llegado como uno de los máximos candidatos al título.
Las críticas también alcanzaron a Kylian Mbappé, quien fue controlado durante casi todo el encuentro y no logró gravitar como en otras ocasiones decisivas. La defensa española consiguió reducir al mínimo los espacios para el capitán francés, uno de los grandes protagonistas del torneo hasta esta instancia.
En medios especializados de España, el triunfo fue interpretado como la confirmación de un proyecto que apuesta por la renovación generacional sin renunciar a una identidad futbolística reconocible. La aparición de jóvenes figuras como Lamine Yamal y el aporte de futbolistas experimentados fueron señalados como una de las claves del regreso de "La Roja" a una final mundialista.
Fuera de Europa, las repercusiones también destacaron el valor de la victoria. Diversos portales internacionales coincidieron en que España eliminó con autoridad a uno de los grandes favoritos del Mundial y la ubicaron como una seria candidata a levantar el trofeo el próximo domingo, independientemente de que su rival sea Argentina o Inglaterra.
Con el pase a la final asegurado, España no solo recuperó un lugar entre las grandes potencias del fútbol mundial. También consiguió algo que pocas selecciones logran en un Mundial: poner de acuerdo a buena parte de la prensa internacional, que vio en su actuación una demostración de autoridad, madurez y fútbol de alto nivel.
La prensa mundial se rinde ante España: elogios a una actuación brillante y críticas a la opaca imagen de Francia
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