Sociedad

La Rioja también juega: cómo viven los riojanos cada partido de la Selección

Cada vez que juega la Selección argentina, el país parece detenerse por noventa minutos. La Rioja no es la excepción. Desde temprano, comercios decorados con banderas celestes y blancas, camisetas en las vidrieras y vecinos organizando reuniones para ver el partido forman parte de una postal que se repite en cada presentación del equipo de Lionel Scaloni.
Los bares y confiterías que cuentan con televisores esperan una importante concurrencia de hinchas, mientras que muchas familias ya preparan el clásico encuentro frente a la pantalla para acompañar a la Albiceleste en un nuevo desafío mundialista.
En distintos barrios de la capital y del interior provincial también aparecen las cábalas de siempre. Está el que usa la misma camiseta desde el primer partido del Mundial, el que ocupa siempre el mismo lugar en el sillón, el que no cambia el menú de cada encuentro y hasta quienes prefieren mirar los partidos acompañados por el mismo grupo de amigos de toda la vida.
La ilusión atraviesa a todas las generaciones. Los más chicos sueñan con ver otra consagración argentina, mientras que los mayores recuerdan los Mundiales de 1978, 1986, 2022 y las grandes tardes que marcaron la historia del fútbol nacional.
El partido frente a Egipto volverá a reunir a miles de riojanos alrededor de una misma pasión. Porque más allá de la distancia con el estadio, cada avance argentino se grita como propio y cada victoria se celebra en plazas, avenidas y calles de toda la provincia.
Si la Selección consigue avanzar a los cuartos de final, La Rioja seguramente volverá a vestirse de celeste y blanco para festejar una nueva alegría. Porque cuando juega Argentina, también juega el corazón de todo un país.

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