En una segunda noche multitudinaria, la Fiesta Nacional de la Chaya 2026 vibró al ritmo del folklore y el cuarteto. La presencia de grandes figuras nacionales y el emotivo regreso de Natalia Barrionuevo marcaron una jornada cargada de harina y albahaca.La mística riojana se apoderó nuevamente del predio del Autódromo de la Ciudad. La segunda luna de la Fiesta Nacional de la Chaya 2026 confirmó su poder de convocatoria con una masiva concurrencia que disfrutó de una grilla de primer nivel, donde el olor a albahaca y el blanco de la harina fueron los protagonistas indiscutidos.
La apertura de la velada estuvo a cargo de Martín Lencina, iniciando un desfile de talentos locales que incluyó a Brenda Hernández, Los Thaqu y Gaby Aredes. También sumaron su arte al escenario mayor el grupo Horizonte, Canto Legüero y El Pica Juárez, preparando el clima para lo que sería una noche inolvidable.
Uno de los momentos más altos llegó con la presentación de Lázaro Caballero. El formoseño, reconocido por revitalizar el chamamé y la música tradicional, hizo bailar a todos los presentes. “La Chaya 2026 le da la bienvenida” se escuchó en el predio mientras el cantautor se animaba a jugar con harina sobre el escenario, deleitando al público con su energía.
La emoción tuvo su lugar con el reconocimiento a la figura de Ramón Navarro, un pilar de nuestra cultura. Tras este homenaje, se presentaron Los de Santa Cruz y el Grupo Vocal Norte, estos últimos con casi 60 años de trayectoria. Los cantores se llevaron el cariño del público que los despidió con un sentido aplauso de pie.
La noche fue testigo de un regreso muy esperado: el de Natalia Barrionuevo. La artista fue protagonista de un encuentro femenino histórico en el escenario, compartiendo un momento emotivo junto a Soledad Pastorutti, La Bruja Salguero y Gloria de la Vega, uniendo las voces más potentes de nuestra música.
Por su parte, el cantautor chumbichano Germán Fuentes se reencontró con el público riojano para repasar su trayectoria, mientras que Martín Molina Torres y Tomá Josho aportaron todo el poder de las vidalas, manteniendo viva la esencia ancestral del festival.
Soledad Pastorutti volvió a demostrar por qué es una de las artistas más convocantes del país. Con su carisma habitual, la santafesina se enharinó, chayó y bailó junto a la gente. La “Sole” cumplió con el ritual que el público espera cada año para celebrar el folclore nacional en tierras riojanas.
El cierre de la jornada cambió el ritmo hacia la música popular. Ulises Bueno y la Banda al Rojo Vivo fueron los encargados de bajar el telón de esta segunda noche. Con una descarga de energía cuartetera, hicieron bailar a la multitud hasta el final, cerrando una madrugada a pura fiesta en el Autódromo.
Lázaro Caballero, Soledad y Ulises sacudieron el Autódromo
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