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México rompió el maleficio del "quinto partido" y vuelve a ilusionarse en un Mundial

Durante décadas, hablar del "quinto partido" fue sinónimo de frustración para México. La expresión nació porque, en el formato de 32 equipos, alcanzar los cuartos de final implicaba disputar cinco encuentros: tres de la fase de grupos, uno de octavos y el ansiado quinto partido. Sin embargo, el seleccionado mexicano nunca lograba superar esa barrera y acumuló eliminaciones consecutivas que terminaron convirtiéndose en una verdadera obsesión nacional.
La historia comenzó a construirse después del Mundial de 1986, organizado justamente por México. Aquel torneo fue la última vez que el Tri había conseguido imponerse en un encuentro de eliminación directa. Desde entonces pasaron cuatro décadas de desilusiones, incluidas las dolorosas eliminaciones en octavos de final frente a Bulgaria en Estados Unidos 1994, Alemania en Francia 1998, Estados Unidos en Corea-Japón 2002, Argentina en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, y Países Bajos en Brasil 2014, además de la caída ante Brasil en Rusia 2018.
Esta vez, jugando como uno de los anfitriones del Mundial 2026 y empujado por un Estadio Azteca colmado, México derrotó con autoridad a Ecuador por 2 a 0 gracias a los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez. El equipo dirigido por Javier Aguirre mostró personalidad, intensidad y una solidez defensiva que le permitió mantener el arco en cero por cuarto partido consecutivo en el torneo.
El triunfo tuvo un valor que excede lo deportivo. En México fue celebrado como el final de una "maldición" que atravesó generaciones de futbolistas e hinchas. Durante años, cada Mundial reavivaba el debate sobre la imposibilidad de dar ese paso adelante. Esta vez, el peso de la historia quedó atrás y la selección recuperó la ilusión de pelear por un lugar entre las mejores del mundo.
Paradójicamente, aunque el formato del Mundial cambió con la ampliación a 48 selecciones y ahora la primera ronda eliminatoria corresponde a los dieciseisavos de final, el simbolismo permanece intacto. México volvió a ganar un partido de eliminación directa por primera vez desde 1986 y, con ello, enterró uno de los estigmas más pesados del fútbol internacional.
Ahora el desafío será aún mayor. El Tri enfrentará en los octavos de final al ganador del cruce entre Inglaterra y República Democrática del Congo. Pero, pase lo que pase de aquí en adelante, el Mundial 2026 ya ocupa un lugar especial en la historia del fútbol mexicano: es el torneo en el que, después de cuarenta años, finalmente logró romper su maleficio.

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