Según su testimonio, el agresor no había mostrado señales de violencia ni cambios de comportamiento en los días previos. El propio Axel y otros compañeros coincidieron en que la tragedia los tomó completamente por sorpresa: “Jamás era, jamás se imaginaron que este chico pudiera tener la reacción que tuvo”.
Consultado sobre la posibilidad de que el atacante atravesara momentos difíciles, Axel sostuvo que nunca lo notó retraído ni dio indicios de estar pasando por una situación personal conflictiva. Planteó, no obstante, la hipótesis de que pudo haber sufrido bullying o agresiones, tanto en la escuela como en el ámbito familiar: “Era como que lo ocultaba bien y no lo demostraba”.
Axel aclaró que no tenía detalles sobre la familia del agresor ni sobre su contexto hogareño, aunque especuló que “también puede ser un tema familiar que no está yendo bien, algunas discusiones o algo que lo llevaron a tomar esas decisiones”.
Detalles del hecho y la intervención de adultos
El agresor ingresó al establecimiento con una escopeta, oculta en un estuche de guitarra, a pesar de que en tercer año no hay clases de música, salvo en la modalidad artística. Axel consideró extraño el ingreso de un instrumento en esas circunstancias: “Es medio raro un estuche de una guitarra”.
El ataque dejó un saldo de un menor fallecido y ocho heridos: uno de 13 años, quien fue trasladado en código rojo a la ciudad de Rafaela con perdigones en cara y cuello. A media mañana se informó que se encuentra fuera de peligro.
La situación fue controlada por un asistente escolar que, con valentía, se abalanzó sobre el agresor y logró quitarle el arma. Poco después, la Policía detuvo al atacante y evacuó el edificio, mientras la zona era acordonada.