En el Salón Coty Agost Carreño, el humorista exploró el concepto de la felicidad, desmitificando recetas mágicas y analizando cómo nos afectan las expectativas, los celos y el deseo.
En primer lugar, el guionista abrió la charla conociendo un poco al público riojano para luego responder “¿Qué es esa felicidad?”, reconociendo que es la culminación y el alivio de una angustia. Explicó también que no hay asimetría entre estos conceptos, que hay formas de atrapar ese pequeño momento de felicidad, y que una vez naturalizado, se convierte en normal, explicando esto con preguntas y ejercicios con el público.
Sobre la felicidad, encaró este tema ejemplificando que la normalidad de ser feliz implicaría la habitualidad de comer pizza fría, haciendo comparaciones para romper esa normalidad y lo establecido socialmente, como lo es una comida en particular. Existe una guerra de normalidades en la sociedad y en la vida misma vista como “una batalla de normalidades”, remarcó.
A su vez, dejó en claro que el que gana una normalidad es una conquista, “el que gana impone lo que es normal y el problema hoy, es que nos estamos acostumbrando a que sea normal”, aseguró. Explicó que antes provocaba una angustia, y hoy parece normal y viceversa, esto ocurre porque las sociedades están intentando entender una nueva normalidad y de esa misma manera, “debemos luchar por felicidades”.
Al mismo tiempo comentó que quienes tienen ciertos espacios, o pertenecen a ciertos sectores políticos, tienen el mandato de que no se puede ser felices en soledad. El humorista recalcó que nos han narrado que la felicidad en los últimos tiempos es algo que se tiene que encargar el otro, y que el fin último es la felicidad. “No hay nada que indique que debemos ser felices, es una construcción nuestra”, enfatizó.
Pedro Saborido rompió las normalidades sobre la felicidad
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