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Romina Zavaley: “Defender el oficio implica volver a poner en valor principios básicos”

En sus respuestas, Romina Zavaley construye una mirada profundamente atravesada por los desafíos contemporáneos del periodismo: la confrontación política, la exposición permanente en redes sociales, la precarización laboral y la necesidad de sostener la credibilidad en tiempos de desinformación. Desde su experiencia en medios riojanos, plantea que el oficio atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas, donde ejercer la profesión implica convivir con ataques, operaciones digitales y dificultades para acceder a información oficial, especialmente a nivel nacional. Aun así, reivindica el rol social del periodismo y la importancia de seguir defendiendo la verificación de los datos, la responsabilidad ética y el acceso a fuentes confiables. Para Zavaley, el periodismo continúa siendo una herramienta indispensable para visibilizar problemáticas, contextualizar la realidad y construir información seria frente a la velocidad y el ruido de las redes sociales. También pone el foco en la realidad económica de los medios locales y en la necesidad de adaptarse a nuevas plataformas digitales, sin perder de vista los principios básicos del oficio: investigar, chequear y sostener la independencia editorial aun en contextos adversos.
¿QUÉ SIGNIFICA HOY EJERCER EL PERIODISMO EN LA ARGENTINA, EN UN CONTEXTO DE FUERTE CONFRONTACIÓN ENTRE EL PODER POLÍTICO Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN?
Hacer periodismo en Argentina hoy implica trabajar en un contexto de alta tensión política, económica y social, con una relación muy confrontativa entre el poder y los medios. Los periodistas enfrentan polarización, descalificaciones públicas, operaciones en redes y pérdida de credibilidad hacia los medios tradicionales. La confrontación se agrava por el impacto de las redes sociales, la crisis económica que afecta la independencia y las condiciones laborales, y los cuestionamientos desde sectores políticos que acusan a ciertos medios de actuar como oposición. Hoy en día, las expresiones agresivas o descalificaciones públicas del presidente (Javier) Milei hacia los periodistas me preocupan porque el rol presidencial tiene un peso institucional muy fuerte. Cuando ese tipo de mensajes se vuelve frecuente, distintos sectores entienden que puede contribuir a un clima de mayor hostilidad hacia la prensa y tensar la relación entre el poder político y los medios, que es lo que actualmente está sucediendo. El desafío actual es defender la libertad de expresión y a la vez recuperar la confianza de una sociedad cada vez más crítica y desconfiada de los actores públicos.
¿CREÉS QUE EN LOS ÚLTIMOS AÑOS SE DETERIORÓ LA RELACIÓN ENTRE LA DIRIGENCIA POLÍTICA Y EL PERIODISMO? ¿CÓMO IMPACTA ESO EN EL TRABAJO COTIDIANO? ¿CONSIDERÁS QUE SE VE AFECTADA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?
Sí, la relación entre la dirigencia política y el periodismo en Argentina se deterioró, volviéndose más agresiva y polarizada, lo que generó mayor desconfianza mutua. Los periodistas enfrentamos presión constante, campañas de desprestigio, ataques en redes y acusaciones de parcialidad. Al mismo tiempo, desde la política se cuestiona el rol de los medios, y desde el periodismo se critica la falta de acceso a la información pública y la comunicación oficial cerrada, todo hablando a nivel nacional. La libertad de expresión existe formalmente, pero su ejercicio se ve condicionado por la realidad laboral de cada medio y por las líneas editoriales que se imponen ante el contexto político. Esa situación, sumada a la precarización laboral del sector, pone en riesgo la independencia periodística y limita la capacidad de informar con autonomía. A pesar de ese escenario, el principal desafío es reconstruir el respeto institucional, garantizar el acceso a la información pública y recuperar la confianza de la sociedad tanto en la política como en el periodismo, que es la gran diferencia que tenemos en la provincia con la Nación, donde lamentablemente no podemos acceder a la información ni a entrevistas de funcionarios del gobierno de Milei.
¿CUÁL ES HOY EL PRINCIPAL DESAFÍO DEL PERIODISMO RIOJANO: SOSTENER LA INDEPENDENCIA, ADAPTARSE A LAS NUEVAS PLATAFORMAS O SOBREVIVIR ECONÓMICAMENTE?
El principal desafío es sobrevivir y adaptarse a las plataformas. El periodismo riojano, en su mayoría, depende de la pauta oficial; son muy pocos los anunciantes privados y sostener un medio independiente se vuelve muy difícil. Eso afecta directamente las condiciones laborales y la libertad editorial. El periodismo local también debe adaptarse a las nuevas plataformas. La audiencia ya no consume información únicamente por radio, televisión o portales web: hoy las redes sociales, los videos cortos y la inmediatez digital marcan la agenda. Eso obliga a los medios y periodistas a reinventar formatos, producir contenido más dinámico y competir por atención en un entorno saturado de información y desinformación.
LAS REDES SOCIALES CAMBIARON LA VELOCIDAD DE LA INFORMACIÓN, PERO TAMBIÉN LA AGRESIVIDAD DEL DEBATE PÚBLICO. ¿CÓMO CONVIVE HOY EL PERIODISTA CON LA EXPOSICIÓN Y EL ATAQUE PERMANENTE?
Hoy el periodista trabaja muchas veces bajo una exposición permanente, donde cualquier opinión, cobertura o investigación puede derivar en ataques, descalificaciones o campañas de hostigamiento. Eso obliga a convivir con una presión constante que antes no existía. Ya no alcanza con informar: también hay que administrar el impacto inmediato de las redes, verificar en tiempo real y sostener la credibilidad en un contexto donde abundan la desinformación y las operaciones. Aun así, el desafío sigue siendo el mismo: ejercer el periodismo con responsabilidad, rigor y compromiso con los hechos. Hoy se trabaja en un escenario mucho más expuesto, donde la violencia verbal y el escrutinio permanente forman parte de la rutina cotidiana. Cuando un presidente o una figura de gran poder descalifica de manera reiterada a la prensa, eso influye en el clima social; es ahí donde corremos riesgos.
¿SENTÍS QUE LA SOCIEDAD SIGUE CONFIANDO EN EL PERIODISMO? SI NO ES ASÍ, ¿QUÉ DEBERÍA HACER LA PROFESIÓN PARA RECUPERAR CREDIBILIDAD?
Creo que el periodismo sigue siendo necesario y valioso cuando trabaja con honestidad, rigurosidad y responsabilidad. Para recuperar credibilidad, la profesión necesita volver a poner en el centro la verificación de los datos, la independencia editorial y la cercanía con la sociedad. El desafío es enorme porque las redes sociales aceleraron los tiempos y muchas veces premian más el impacto que la precisión. Pero justamente ahí el periodismo tiene que marcar la diferencia: ofrecer contexto, profundidad y hechos comprobables.
EN TIEMPOS DONDE CUALQUIERA PUEDE COMUNICAR DESDE UN CELULAR, ¿QUÉ DIFERENCIA AL PERIODISMO PROFESIONAL DEL RESTO DE LOS DISCURSOS?
La diferencia del periodismo profesional está en la verificación, a diferencia de quienes usan perfiles falsos o desinforman; en la provincia siempre tenemos esa facilidad de poder acceder a las fuentes, en la responsabilidad ética y en entender que detrás de cada noticia hay consecuencias sociales. El acceso masivo a las redes y a los celulares democratizó la posibilidad de comunicar, pero no todo el que informa hace periodismo. Un periodista no solo transmite datos: contextualiza, investiga y responde por lo que publica. En una época de sobreinformación y noticias falsas, el valor del periodismo profesional es justamente ofrecer información confiable, chequeada y con criterio.
¿QUÉ REFLEXIÓN TE GENERA ESTE NUEVO DÍA DEL PERIODISTA? ¿HAY ALGO PARA CELEBRAR O ES UN MOMENTO MÁS DE RESISTENCIA Y DEFENSA DEL OFICIO?
La profesión de periodista nunca antes tuvo tantas herramientas para comunicar y, al mismo tiempo, nunca fue tan difícil ejercer el periodismo con independencia, estabilidad y credibilidad. Hay motivos para celebrar, porque todavía existen periodistas que investigan, verifican y sostienen el compromiso con la verdad aun en contextos adversos. Pero también es tiempo de resistencia. Resistencia frente a la precarización laboral, a la violencia verbal, a las operaciones en redes sociales, a la desinformación y a los intentos de desacreditar sistemáticamente al periodismo profesional. Hoy el desafío no es solo informar primero, sino informar bien y sostener la confianza de la sociedad. En ese contexto, defender el oficio implica volver a poner en valor principios básicos: chequear datos, escuchar todas las voces, separar información de opinión y ejercer la crítica sin condicionamientos políticos ni económicos. Quizás este Día del Periodista no encuentre a la profesión en su momento más cómodo, pero sí en uno de los más importantes: el de demostrar por qué el periodismo sigue siendo necesario para la democracia y para la sociedad.
¿POR QUÉ SEGUÍS HACIENDO PERIODISMO?
Amo lo que hago. No se trata solo de contar noticias: es preguntar lo que muchos no pueden preguntar, visibilizar problemas y darle voz a quienes muchas veces no la tienen. También porque, frente a la desinformación, es ahí donde el periodismo profesional sigue teniendo un valor enorme. Y porque, más allá de la crisis económica, de los ataques o de la exposición constante, hay una vocación que permanece. Quien elige este oficio generalmente lo hace porque cree que informar con honestidad puede aportar algo a la sociedad, aunque sea desde un medio pequeño, una radio local o una cobertura cotidiana. Hoy hacer periodismo quizás no sea cómodo, pero sigue siendo necesario.
Romina Zavaley es periodista con trayectoria en radio, televisión y coberturas de actualidad política y social en medios provinciales. A lo largo de su carrera desarrolló principalmente trabajo de móvil periodístico y cobertura en calle, consolidando un perfil ligado a la información cotidiana, el contacto directo con las fuentes y la cobertura de temas de interés público.

PERIODISMO DÍA DEL PERIODISTA 7 DE JUNIO

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