En el lugar habitan los pastores riojanos Lucía Urriche (51) y Eduardo, quienes custodian a sus ovejas frente a las severas condiciones climáticas propias de la temporada invernal, donde las temperaturas llegan a registrar hasta -13 °C.
Resistencia y vida en la montaña
Lucía y Eduardo mantienen un modo de vida tradicional adaptado a la extrema geografía cordillerana:
Vivienda y refugio: Su espacio central es una cocina de piedra pircada —una estructura circular de aproximadamente 3 metros de diámetro y 1,30 metros de altura— construida con rocas superpuestas, techo cubierto con chapas y cactus autóctonos de la zona.
Refugio térmico: Durante las noches de intenso frío, duermen en el sector de la cocina junto al rescoldo caliente del fuego (hecho en un pozo central de un metro de profundidad), resguardándose con pullos de oveja y utilizando cueros ("cameros") como colchón.
A pesar de la rigurosidad del invierno, la llegada de la nieve fue recibida con alegría por los pastores, cuyo sustento y labor diaria continúan marcados por el cuidado de sus animales en lo más alto de la cordillera riojana.