Ingredientes
1 taza de ricota descremada.
3 huevos.
1/2 taza de harina de almendras.
1/2 taza de proteína de vainilla en polvo.
1/4 taza de yogur griego.
Ralladura y jugo de 1 limón.
1 cucharadita de polvo de hornear.
Stevia a gusto.
Preparación paso a paso
Paso 1: La mezcla base En un bol amplio, colocá la ricota junto con los huevos y el yogur griego. Mezclá bien hasta que notes que la textura empieza a volverse cremosa. Sumá la ralladura y el jugo de limón para que todo ese perfume empiece a integrarse.
Paso 2: Incorporar los secos Agregá la harina de almendras, la proteína de vainilla y el polvo de hornear. Endulzá con stevia a tu gusto. El secreto acá es integrar todo con movimientos suaves hasta obtener una masa uniforme; vas a ver que el color se vuelve suave y la consistencia es bien tentadora.
Paso 3: Al horno Prepará un molde de aproximadamente 16 x 16 cm con un poco de rocío vegetal. Volcá la mezcla y emparejá la superficie. Llevá a un horno precalentado a 180°C por unos 15 a 20 minutos. El punto justo es cuando la superficie se ve firme y apenas dorada.
Tips y variaciones
Opción sin proteína: Si no tenés proteína en polvo en casa, no te preocupes. Podés reemplazar esa media taza por más harina de almendras y sumar un chorrito de esencia de vainilla para mantener ese aroma dulce.El toque final: Una vez que esté fría, podés servirla con unos frutos rojos frescos por encima y un hilo de miel. El contraste de la acidez de los frutos con la suavidad de la ricota es, sencillamente, increíble.