● La secuencia fue de pura violencia: el agresor trepó la tapia, redujo a la mujer a los golpes y la ató en una habitación contra su voluntad. Cuando llegó el padre de ella, el atacante no dudó en cortarle el cuello y los brazos con un cuchillo para dejarlo inmovilizado junto a su hija, huyendo a pie y dejándolos encerrados con la clara intención de quitarles la vida.
● La policía actuó rápido gracias a los datos precisos y logró detener al sujeto en el barrio Santa Justina, todavía con manchas de sangre en las manos y rasguños frescos en el pecho. Según se supo, la víctima había pedido ayuda legal apenas unos días antes por violencia de género, motivo por el cual su papá se había quedado a dormir en la casa para intentar cuidarla.
● Ahora, mientras padre e hija se recuperan de las heridas físicas y del trauma en el hospital, la Justicia ordenó la detención del acusado, que quedó a disposición del juzgado penal. El caso reabre el debate sobre la seguridad de las víctimas, ya que el agresor rompió cualquier límite y entró a la vivienda a plena luz del día decidido a causar una tragedia irreparable.
Intento de femicidio en Capital: golpeó y maniató a su expareja
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