Sociedad

Vivir con VIH: los estigmas que siguen presentes en La Rioja

El Día Mundial del Sida, que se conmemora el 1 de diciembre, llega este año con un llamado urgente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS): alrededor de un tercio de las personas con VIH en las Américas recibe el diagnóstico en etapas avanzadas, cuando el sistema inmunitario ya está gravemente comprometido y la vida se encuentra en peligro.
Esta advertencia, difundida por la OPS, pone en primer plano la necesidad de fortalecer las estrategias de detección, tratamiento y prevención en la región.
La OPS subraya que el diagnóstico temprano, el inicio inmediato del tratamiento antirretroviral y el acceso a una atención integral resultan fundamentales para evitar la progresión hacia la enfermedad avanzada por VIH, salvar vidas y combatir el estigma que aún rodea a quienes viven con el virus. La organización exhorta a los países de América Latina y el Caribe a intensificar sus esfuerzos para garantizar que más personas accedan a pruebas y atención médica de calidad.
En ese contexto se resaltó la capacitación a periodistas que se brindó desde la Mesa de Trabajo de VIH de La Rioja y coordinado por el Sindicato de Comunicadores de La Rioja. En ese encuentro brindado hace unas semanas, se visibilizó un estudio sobre las percepciones sociales sobre el VIH en La Rioja. Fue realizado por la Universidad POpular Barrios de Pie y la Universidad Nacional de La Rioja.
Este estudio recoge las percepciones actuales sobre el vih en la provincia de La Rioja, a partir de 430 encuestas realizadas en 2025. El trabajo replica parcialmente una medición histórica del año
2006, lo que permite observar cómo han cambiado, pero también cómo se mantienen, ciertas ideas y actitudes frente al VIH en la sociedad riojana.
Los datos muestran un avance importante en el modo en que la población entiende al VIH. Mientras en 2006 muchas respuestas asociaban la enfermedad con fatalidad y abandono, hoy el 76% afirma que buscaría tratamiento de inmediato y han desaparecido respuestas extremas como la idea de “transmisión deliberada”. Esto habla de un cambio profundo: el VIH es visto cada vez más como una condición crónica, tratable y compatible con una vida plena.
“Sin embargo, el estigma sigue presente, aunque de manera más disimulada. Casi la mitad de las personas encuestadas (43,5%) cree que alguien con vih tendría problemas para alquilar una vivienda si se conociera su diagnóstico, y un tercio duda o rechaza la posibilidad de tener una pareja con vih. En el ámbito de la niñez, aún un 9,8% no permitiría que sus hijos jueguen con un niño con vih, y un 7,4% no aceptaría que compartan la escuela. Estos datos, aunque menores a los de hace dos décadas, muestran que los prejuicios siguen vivos en ciertos espacios de la vida cotidiana”, afirmaron desde ese estudio.
El sistema de salud aparece como un terreno ambivalente. “Por un lado, más del 72% de la población opina que en todas las consultas médicas debería ofrecerse información sobre vih y prevención, lo que refleja una demanda clara. Pero al mismo tiempo, un 34,9% percibe que algunos profesionales actúan con prejuicios a la hora de ofrecer el test, lo que puede generar barreras en el acceso”, informaron.
Las diferencias por género e identidad también son relevantes. “Las mujeres tienden a responder con mayor empatía y cuidado, mientras que en los varones hay más dispersión, incluyendo expresiones de rechazo. En personas trans y no binarias se observa una fuerte desconfianza hacia el sistema de salud, vinculada a experiencias de discriminación y a redes de apoyo más frágiles”, agregaron.
“En síntesis, la sociedad riojana ha avanzado en el conocimiento y en la empatía hacia las personas que viven con vih, pero persisten prejuicios que se expresan en la vivienda, en las relaciones
íntimas, en la niñez y en el sistema de salud. El desafío es pasar del discurso políticamente correcto a la práctica cotidiana de la inclusión, y eso requiere políticas públicas firmes, campañas de
sensibilización y un trabajo sostenido en escuelas, medios de comunicación y espacios de salud”. añadieron.
Cabe acotar que se tomó como punto de referencia una encuesta del 2006, que mostró un panorama social marcado por el estigma hacia las personas que vivían con VIH. En aquel momento, un 16,5 % de la población afirmaba que alguien “contagiaría deliberadamente” y un 14,6 % dejaría avanzar la enfermedad sin buscar atención médica. Estas respuestas reflejaban un imaginario colectivo que asociaba al VIH con muerte, culpa y fatalidad, más que con cuidado o tratamiento.
“Diecinueve años después, en 2025, la sociedad riojana se encuentra en un contexto muy diferente: los avances científicos y el acceso a tratamientos han transformado al VIH en una condición crónica controlable, con la posibilidad de alcanzar carga viral indetectable y, por lo tanto, intransmisible. Sin embargo, la pregunta central que guía este estudio es si los cambios biomédicos han sido acompañados por un cambio equivalente en las representaciones sociales”, aseveraron.
El estigma, como planteaba Erving Goffman (1963), no desaparece fácilmente: se adapta y se oculta, operando en formas solapadas que siguen condicionando la vida de las personas. La teoría de la disonancia cognitiva (Festinger, 1957) ayuda a comprender por qué muchas personas rechazan reconocerse como portadoras de prejuicios, aunque al mismo tiempo perciban discriminación en su entorno. Y desde la teoría de las masculinidades (Connell, 1995), se entiende por qué los varones suelen mostrar mayor resistencia a hablar de salud, cuidado o vulnerabilidad, lo que impacta en su participación en este tipo de encuestas y en sus actitudes frente al VIH.
Sobre la capacitación
Fue brindada por Landriel Oviedo de la Mesa de Trabajo de VIH de La Rioja y coordinado por el Sindicato de Comunicadores de La Rioja. Los términos adecuados que se deben usar al momento de una cobertura periodística, las estadísticas de la provincia, los resultados del Observatorio que se desarrolló en los últimos meses en La Rioja sobre el tema y los pasos que debemos dar para cambiar el imaginario social sobre el VIH fueron algunos de los ejes, en una charla que mezcló experiencias personales, historias colectivas y mucha emoción.
En los medios
El coordinador de la Comisión de Estigma y Discriminación de la Secretaria de Extensión, Landriel Oviedo, y la integrantes de la Comisión de Salud del Instituto de Análisis de Políticas Públicas de la UNLaR, Yacurmana de la Puente, visitaron el estudio de Multimedio UNLaR, y resaltaron el trabajo que se realiza para medir el estigma y la discriminación hacia las personas que viven con VIH.
En primer lugar se destacó la creación de la Comisión de Estigma y Discriminación, que forma parte de la Secretaria de Extensión Universitaria de la UNLaR, durante la actual gestión presidida por la rectora, Natalia Albarez Gómez.
La UNLaR, a través de la Comisión de Estigma y Discriminación y del Instituto de Análisis de Políticas Públicas, en conjunto con la Universidad Popular y el diario El Independiente realizaron un monitoreo de percepciones sociales mediante el cual se midió estigma y la discriminación.
Al respecto, Oviedo dijo que “no teníamos números concretos, necesitamos salir a medir el estigma y la discriminación, hubo una de las preguntas que generó el dato más duro que es, que más del 90% de las personas que respondieron la encuesta reconocen que quienes vivimos con VIH en esta provincia somos discriminados”.
En ese contexto, Oviedo señaló que “si tenes una sociedad que en su mayoría reconoce la discriminación ¿que estamos haciendo para que deje de ser?”. Seguidamente respondió que “nosotros desde la universidad estamos haciendo permanentemente acciones y eso se debe al compromiso de la rectora Natalia Albarez Gómez de que se creara esta comisión”.
Por su parte, Yacurmana de la Puente contó que “desarrollamos el Seminario de Reducción de la Huella del Estigma hacia las personas que viven con VIH, si hay algo para corregir es la forma de comunicar, porque es el Día Mundial del SIDA se eliminan las palabras bélicas como la lucha, la batalla, la lucha contra, como también la palabra portador, sino persona que vive con, porque la persona no porta nada, porque la portación es de rostro o de arma”.
Asimismo precisó que “con el seminario buscamos sacarlo de la parte biomédica y llevarlo a la parte de las ciencias sociales y de otras ciencias porque sino solo los médicos infectólogos pueden hablar de VIH, si sos politóloga o trabajadora social no tenemos palabras autorizadas, entonces es lo que logramos con el seminario, porque la verdad que este es el segundo año consecutivo que lo hicimos”.
Fue un seminario internacional con la presencia de referentes de España, Gran Bretaña, Canadá, México y Costa Rica. “Nos da mucho orgullo la continuidad hacerlo sobre todo eso poder ampliar la mirada que no quede estrictamente en una jornada de infectología porque nuestra universidad es el único espacio que tiene que se habla sobre VIH”, destacó Oviedo.
Asimismo, diferenció que “en una jornada para entender que somos personas que atravesamos un montón de cosas, que tenemos plena garantía de derechos humanos y que la ley nacional planteó un cambio increíble de perspectiva”.
Además Oviedo precisó que “nosotros venimos haciendo un trabajo sostenido desde hace mucho tiempo junto al Instituto de Análisis de Políticas Públicas hemos presentado proyectos a la Legislatura”, y agregó que “nunca se han tratado ni han ingresado a comisión y uno de los proyectos tiene que ver con garantizar derechos para infancias que nacieron con el virus o que son hijos de personas que viven con VIH”.
Para finalizar, Oviedo consideró que “los hijos de las personas que viven con VIH están expuestos a no tener una garantía plena de alimentación y a vivir todo el tiempo con el temor de que tu papá se muera, que te quedes solo, no hay espacios de salud mental para esas personas, ni siquiera perspectiva de incluirlas y hablamos de infancias y adolescencias”.
Por otra parte, el médico infectólogo y docente universitario Claudio Strasorier analizó la situación de la enfermedad en la Argentina y en la provincia y dijo que La Rioja “está en el top cinco de los peores índices del país”.
«En Argentina y en Latinoamérica no estamos bien, somos una de las zonas más calientes del mundo en este tema y eso debería llamar a la reflexión, a la conciencia sobre este tema. Estamos lentos, todos los estratos de la sociedad deberían hacer suyo este problema para dar una contención y eventualmente hacer algo muy simple que es diagnosticar, tratar y negativizar al paciente. El paciente vive una vida plena y normal tomando una pastillita todos los días y esa persona sale del círculo de diseminación que es lo más importante y a lo que nosotros tenemos que llegar”, dijo Strasorier en Riojavirtual Radio.
El infectólogo sostuvo que el sistema de salud debe salir a buscar los casos de HIV porque se trata de una enfermedad asintomática. Por eso, consideró que es necesario hacer testeos masivos.
“Tenemos que salir a buscar los casos porque el HIV es asintomático. Por eso la gran importancia del testeo masivo y no esperar síntomas -como una diarrea, hongos en la boca, una tuberculosis, una neumonía y bajar de peso- para ir a consultar al médico. Hay que hacerse una serología una vez al año, en especial aquellos pacientes que tienen antecedentes de infección de transmisión sexual”, indicó.
Además, Strasorier destacó que más del 95% o más de los contagios de HIV “se producen por contacto sexual, a través de los fluidos en una relación sexual que mantenemos sin protección de barrera».
“Si no salimos a buscar a los pacientes vamos a seguir en esta situación, tenemos que salir del área de confort que tienen todos los actores involucrados con el HIV y con todas las otras ITS. Esto va a seguir empeorando en los próximos años si seguimos haciendo lo mismo que estamos haciendo hasta ahora. Si la sociedad no lo toma como un problema propio, es poco probable que podamos controlar la enfermedad”, completó.

INFORME VIH LA RIOJA

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