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Wimbledon tiene dueño: Sinner volvió a imponerse y reafirmó su dominio

Jannik Sinner confirmó que atraviesa el mejor momento de su carrera y volvió a escribir una página dorada en la historia del tenis. El italiano derrotó este domingo al alemán Alexander Zverev por 6-7 (7), 7-6 (2), 6-3 y 6-4, luego de tres horas y 46 minutos de juego, para consagrarse bicampeón de Wimbledon y conquistar el quinto Grand Slam de su trayectoria.
En una Cancha Central colmada y con la presencia de celebridades como Nicole Kidman, Ben Stiller, Stan Smith y Stefan Edberg, el número uno del mundo volvió a demostrar su fortaleza mental para revertir un comienzo adverso y defender con éxito el título conseguido el año pasado.
Con esta nueva consagración, Sinner alcanzó otro hito en su carrera: se convirtió en el décimo tenista de la Era Abierta en retener la corona en Wimbledon, un privilegio reservado para las máximas leyendas del deporte.
Una gran definición de Wimbledon
La final respondió a todas las expectativas. Los dos mejores jugadores del torneo ofrecieron un duelo de altísimo nivel desde el primer punto, con servicios prácticamente inexpugnables y escasas oportunidades de quiebre.
La primera llegó después de más de media hora de juego y fue para Sinner, aunque Zverev respondió con autoridad para mantener la igualdad. Sin diferencias durante todo el set, el desenlace llegó en el tie break. Allí, el alemán mostró su mejor versión, aprovechó la potencia de su derecha y se impuso por 9-7 para quedarse con el parcial inicial y cortar una racha de 14 sets consecutivos perdidos frente al italiano.
El golpe, sin embargo, no alteró el plan del campeón defensor. En el segundo parcial volvió a imponerse la paridad, con ambos jugadores sosteniendo el saque y llevando nuevamente la definición al desempate. Esta vez, Sinner elevó considerablemente su nivel en los puntos decisivos, redujo los errores no forzados y dominó el tie break por 7-2 para igualar el partido.
A partir de ese momento cambió definitivamente el desarrollo de la final. El italiano comenzó a controlar los intercambios desde el fondo de la cancha, obligó a Zverev a asumir mayores riesgos y fue ganando terreno con la consistencia que lo caracteriza.
El momento decisivo llegó en el tercer set. Con el marcador igualado 3-3, Sinner consiguió el primer quiebre del encuentro luego de un punto espectacular en el que incluso sufrió un resbalón antes de quedarse con la jugada. La frustración invadió al alemán, que descargó su bronca arrojando la raqueta contra el césped.
Con el envión anímico a su favor, el italiano cerró el parcial por 6-3 y quedó a un set de defender la corona.
Lejos de rendirse, Zverev intentó reaccionar en el cuarto capítulo y volvió a exhibir el tenis que lo llevó a disputar la final. Sin embargo, el número uno del mundo volvió a responder en el momento justo.
Un quiebre para adelantarse 4-3 resultó determinante. Desde allí administró la ventaja con autoridad, sostuvo su servicio y no dejó escapar la oportunidad de cerrar una de las finales más exigentes de los últimos años en el All England Club.
El 6-4 definitivo desató el festejo de Sinner, que levantó nuevamente el trofeo dorado y ratificó el dominio que ejerce sobre el circuito. A los 24 años ya acumula cinco títulos de Grand Slam, 30 trofeos como profesional y más de 79 semanas como número uno del ranking ATP.
Su camino hacia la consagración también tuvo un enorme mérito. Debutó con una trabajada victoria sobre el serbio Miomir Kecmanovic, luego superó al portugués Nuno Borges, al estadounidense Jenson Brooksby, al japonés Shintaro Mochizuki, al alemán Jan-Lennard Struff y, en semifinales, eliminó con autoridad a Novak Djokovic en sets corridos.
Además, el título significó una rápida recuperación tras la inesperada eliminación en la segunda ronda de Roland Garros, demostrando una vez más su capacidad para reinventarse en los grandes escenarios.

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