Por Sara Gonzalez
Recientemente, el IOV Argentina (Organización Internacional de Folklore y Artes Populares) le otorgó un reconocimiento fundamental por su aporte a la preservación de la cultura. Esta es una distinción importante, ya que es considerada como “la voz de la Pachamama”.
En un mundo que tiende a la uniformidad, figuras como Esmeralda “Tona” Páez actúan como una conciencia de identidad. Mientras el 1 de febrero marca el inicio de otra vuelta al sol para la Chaya, en Chilecito se respira la tranquilidad de saber que el ADN histórico está a salvo. Porque mientras la Tona sostenga su caja, la tierra seguirá teniendo quien le cante.
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