Los chicos de Chilecito se quedaron con la Copa Estímulo en una campaña perfecta donde ganaron todo lo que jugaron, demostrando que el semillero del club tiene un futuro enorme y un corazón que no entiende de rendirse ante nadie.
No fue un trámite sencillo porque el arranque se puso cuesta arriba y llegaron a estar once puntos abajo en el marcador, pero el equipo reaccionó a tiempo. Con una defensa asfixiante y el empuje desde el banco del técnico Lucas Barrientos, los chicos cambiaron la cabeza en el segundo tiempo, dieron vuelta la historia y terminaron festejando con una diferencia contundente.
La emoción desbordó el final porque Francisco Salcedo y Ciro Campillay interrumpieron su viaje de estudios en Carlos Paz y viajaron seis horas solo para estar en la cancha: "Nos decían que estábamos dementes, pero el básquet no se juega todos los días en una final así, todo valió la pena", confesaron entre lágrimas y abrazos con sus familias que bancaron la parada siempre.
Este título corona más de seis meses de sacrificio silencioso de padres y jugadores viajando cada fin de semana por la ruta para competir contra nueve clubes. Con Ramiro Herrera brillando como el mejor jugador del torneo (MVP) y dedicatorias al cielo, la copa viaja a Chilecito confirmando que el esfuerzo y la unión familiar son el motor más potente para estos campeones.
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