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“La estrategia oculta detrás del apoyo a Colapinto: cómo encaja el príncipe Jassim en el plan global de Qatar”

El respaldo al talento emergente es parte natural de este modelo. Y ahí es donde ingresa el príncipe Jassim, uno de los arquitectos silenciosos del entramado deportivo del emirato.

El ascenso de Franco Colapinto a la Fórmula 1 no solo es el sueño cumplido de un piloto argentino: también es una pieza dentro de un esquema mayor, donde aparece una figura clave del poder qatarí: el príncipe Jassim bin Hamad Al Thani. Detrás del apoyo a Colapinto no hay un gesto aislado, sino una estrategia geopolítica y deportiva cuidadosamente diseñada.

Qatar entendió hace tiempo que el deporte es un vehículo de influencia internacional. Lo demostró en la última década con inversiones multimillonarias: fútbol europeo, eventos globales, atletismo, tenis, golf y, cada vez con más fuerza, automovilismo. En ese mapa, la Fórmula 1 ocupa un lugar privilegiado: glamour global, impacto mediático, visibilidad instantánea.

El respaldo al talento emergente es parte natural de este modelo. Y ahí es donde ingresa el príncipe Jassim, uno de los arquitectos silenciosos del entramado deportivo del emirato. Su rol, aunque de bajo perfil público, es fundamental en decisiones de apoyo, scouting y proyección internacional de deportistas.

¿Por qué Colapinto?

Porque reúne todo lo que Qatar busca en su estrategia de expansión deportiva:

  • Proyección internacional
  • Rendimiento en crecimiento
  • Vínculo emocional con una nación apasionada por el automovilismo
  • Capacidad de atraer audiencia joven
  • Potencial para convertirse en emblema regional
El aporte qatarí no es solo económico. Es acompañamiento estratégico, acceso a tecnología, infraestructura, contactos y una red internacional que acelera carreras en momentos clave.

El apoyo a Colapinto encaja en un plan mayor: construir una narrativa que posicione a Qatar en el corazón del deporte mundial. Y el príncipe Jassim es uno de los grandes responsables de ese movimiento silencioso pero contundente.

Si Colapinto logra consolidarse como figura fuerte en la F1, Qatar tendrá algo más que un piloto al que apoyar: tendrá un símbolo perfecto de cómo un pequeño país del Golfo logró influir en la élite del deporte global.

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