Cada vez que México organiza un Mundial, el país entero se ilusiona con escribir una página inédita. En 1970 no pudo pasar los cuartos de final. En 1986 volvió a quedarse en la misma instancia. Ahora, cuarenta años después de aquella Copa inolvidable, el seleccionado mexicano vuelve a encontrarse frente a una oportunidad histórica: eliminar a Inglaterra y meterse entre los cuatro mejores del mundo por primera vez.
No será una tarea sencilla. Del otro lado estará una de las selecciones más poderosas del planeta, repleta de figuras que brillan en las principales ligas europeas. Pero México juega con un factor que ninguna otra selección puede igualar: el respaldo de su gente y el peso simbólico del estadio Azteca.
La selección mexicana ha construido una larga tradición mundialista. Es uno de los equipos con mayor cantidad de participaciones en la historia de la Copa del Mundo y, durante décadas, hizo del famoso "quinto partido" una verdadera obsesión nacional. La eliminación en octavos de final se repitió una y otra vez, convirtiéndose en una frustración colectiva para millones de aficionados.
En este Mundial, sin embargo, el equipo logró romper esa barrera. Eliminar a un rival de jerarquía para instalarse en los cuartos de final renovó la ilusión de un país que sueña con alcanzar una instancia jamás conquistada.
El entrenador apostó por un equipo intenso, dinámico y solidario. Sin depender de una única figura, México encontró fortaleza en el funcionamiento colectivo, la presión alta y el apoyo permanente de un público que convirtió cada presentación en una verdadera fiesta.
Enfrente estará Inglaterra, una selección acostumbrada a convivir con la presión y que también persigue una deuda histórica: volver a ser campeona del mundo después de 1966. Esa combinación promete un partido cargado de tensión y emociones.
Más allá del resultado, México ya logró instalarse entre los protagonistas del Mundial. Pero el sueño no termina ahí. El fútbol mexicano lleva décadas esperando una actuación que lo coloque definitivamente entre las grandes potencias del planeta.
La cita será en el Azteca, el estadio donde Pelé levantó una Copa del Mundo, donde Diego Maradona escribió las páginas más recordadas de su carrera y donde ahora una nueva generación de futbolistas mexicanos intentará conquistar su lugar en la historia.
Porque hay partidos que clasifican a una selección. Y hay otros que pueden cambiar para siempre la historia de un país.
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