Todo empezó a las 4:00 con un mensaje de alerta y terminó con la calle anegada frente a la Escuela Agropecuaria Wolf Schcolnik. Desconocidos abrieron las compuertas del estanque de Alto Carrizal y el agua escurrió sin control durante horas.
A las 06:30 el encargado del reservorio, que vive frente al río, escuchó la correntada y logró cerrar el paso. Para ese momento, el jefe local de IPALAR ya acumulaba llamadas perdidas de la intendenta y del ministro de Agua.
Al inspeccionar la toma, personal policial constató el derrame y halló un rastro clave: dos tipos distintos de huellas de calzado. Las pisadas fueron seguidas visualmente hasta la Barrera de Control Municipal, donde comienza el asfalto.
El escurrimiento golpeó directo a los productores de Famatina que usan el estanque para riego. También complicó el tránsito de vecinos de Banda Oeste y el acceso de alumnos a la institución. La tensión fue mayor porque el hecho coincidió con la mañana del juramento a la bandera, acto que estaba programado en esa misma escuela.
Tras evaluar el impacto hídrico y la inundación de la arteria principal, el responsable de IPALAR formalizó la denuncia penal. Las actuaciones sumariales quedaron caratuladas como L65/26 por daño, a disposición del Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Correccional Nº2.
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