Seguidores del expresidente Evo Morales se sumaron a movilizaciones de la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos aimaras y organizaciones sociales de El Alto, todos exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Los manifestantes cercaron las calles aledañas a la plaza Murillo, donde funcionan la sede del Gobierno y el Parlamento, lanzando piedras, petardos y dinamitas para intentar rebasar a los agentes antimotines. Estos respondieron con gases lacrimógenos, desatando una refriega que dejó escenas de destrucción en diferentes puntos de la capital.
Durante los enfrentamientos, grupos de personas irrumpieron en el Tribunal Departamental de Justicia (TDJ), donde destruyeron y robaron muebles, mientras otros apedreaban los accesos a los juzgados. Un grupo sacó puertas de un edificio privado para usarla como protección, y encendieron fogatas con objetos como papeles y maderas para contrarrestar los efectos de los gases lacrimógenos.
Las estaciones del teleférico también fueron blanco de ataques, principalmente por piedras lanzadas por los movilizados. La parada más afectada, ubicada en el centro histórico, sufrió daños en sus oficinas e incluso registró una brutal agresión a un policía que custodiaba el lugar. La empresa estatal Mi Teleférico tuvo que suspender temporalmente sus servicios en cuatro líneas debido a los destrozos.
Comerciantes callejeras denunciaron saqueos y destrucción de sus pequeños negocios, mientras se registró la quema de un vehículo policial parqueado cerca de las oficinas de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen.
El departamento de La Paz permanece incomunicado del resto del país desde hace 13 días por bloqueos de carreteras impulsados por la Federación de Campesinos Tupac Katari con apoyo de la COB. El conflicto también se extiende a otros departamentos como Oruro, Cochabamba y Chuquisaca, donde se registran cortes de ruta.
La Defensoría del Pueblo lamentó que entre el 12 y 18 de mayo se registraran 15 agresiones contra periodistas y cuatro contra equipos de prensa durante la cobertura de los conflictos.
El Gobierno de Paz, con seis meses de gestión, ha responsabilizado a Morales de promover las movilizaciones en un intento por recuperar el poder.
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