El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que su país no realizará elecciones en el corto plazo, lo que en la práctica elimina los comicios que estaban previstos para noviembre de 2027. Con esta postura, el mandatario confirma su voluntad de extender un gobierno que ya lleva casi dos décadas consecutivas en el poder.
El anuncio se dio en el marco del aniversario de la Revolución Sandinista, ocasión en la que Ortega criticó duramente a la oposición y a distintos gobiernos extranjeros. “Aquí no volverá a haber elecciones”, declaró Ortega durante su discurso oficial. Al ser consultado sobre la posibilidad de futuros procesos electorales en el país centroamericano, el líder sandinista respondió de forma tajante: “Jamás, jamás, jamás”.
Reforma legislativa y concentración de poder
Esta suspensión electoral llega meses después de que el Congreso nicaragüense, bajo control oficialista, aprobara una reforma significativa: a partir de enero de 2025, el período presidencial pasará de cinco a seis años.
Desde que regresó a la presidencia en 2007, Ortega ha reformado la Constitución en varias ocasiones y ha logrado concentrar el manejo de todos los poderes del Estado. Junto a su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, ha conservado el poder pese a las masivas protestas ciudadanas y la presión de la comunidad internacional.
En las elecciones de 2021, Ortega se proclamó vencedor luego de encarcelar a quienes representaban una oposición real. Ese proceso fue calificado como ilegítimo por buena parte de la comunidad internacional, y Estados Unidos no reconoce oficialmente su gobierno actual.
Condena internacional
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, rechazó las declaraciones de Ortega, en las que descartó cualquier posibilidad de que la oposición en el exilio pueda algún día acceder al poder mediante elecciones. Rubio calificó la postura del mandatario nicaragüense como una muestra clara de su carácter autoritario y sostuvo que el pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios representantes por vías democráticas.
"La declaración de Daniel Ortega de que bajo su dictadura familiar Nicaragua no volverá a celebrar elecciones muestra su verdadera naturaleza autoritaria", declaró Rubio en un comunicado del Departamento de Estado. "El pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios líderes mediante elecciones democráticas", añadió.
Denuncias de un modelo de partido único
Diversos opositores y analistas coinciden en que este anuncio representa un paso más hacia la consolidación de un poder absoluto. El exaspirante presidencial exiliado Juan Sebastián Chamorro comparó la estrategia de Ortega con los sistemas de partido único vigentes en China y Cuba.
Especialistas en derechos humanos, entre ellos Danny Ramírez Ayérdiz, describieron la situación como la de una dictadura ya firmemente instalada. Analistas de organismos internacionales, por su parte, advierten que el objetivo del gobierno es eliminar por completo cualquier forma de competencia electoral para evitar el surgimiento de disidencias.
El clima social continúa siendo tenso: según organizaciones independientes, al menos 46 personas permanecen detenidas por motivos políticos. Desde 2018, el Estado nicaragüense ha cerrado más de 5.000 organizaciones civiles y religiosas.
Consecuencias sobre la sociedad civil
La represión estatal ha derivado en el cierre de numerosas entidades religiosas y en la salida masiva de ciudadanos del país. En los últimos meses, el gobierno también llevó adelante una purga dentro del sector jurídico, retirando la licencia profesional a varios abogados.
Aunque se han producido algunas liberaciones puntuales de presos políticos hacia Estados Unidos y Guatemala, muchos de ellos han denunciado haber sufrido torturas y haber sido despojados de su nacionalidad. El gobierno nicaragüense, no obstante, sigue negando que existan presos políticos en el país.
Con el cierre definitivo de la vía electoral, Nicaragua atraviesa un punto de quiebre en su crisis política, que descarta por completo cualquier posibilidad de alternancia en el poder en el futuro cercano.
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