La tensión entre Estados Unidos e Irán sigue en aumento en una nueva jornada marcada por amenazas cruzadas, ataques en Medio Oriente y advertencias sobre una posible escalada regional.
El Ejército de Estados Unidos anunció la conclusión de una nueva oleada de «ataques ofensivos» contra «decenas de objetivos en múltiples ubicaciones», en una operación cuyo objetivo declarado es «debilitar la capacidad de Irán» para atacar buques que navegan por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, el primer blanco mencionado por el propio mando militar estadounidense fueron los «sistemas de defensa aérea».
«El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) completó una nueva oleada de ataques ofensivos contra Irán el 12 de julio», informó el organismo militar en un comunicado difundido anoche.
En esta nueva ofensiva, las fuerzas estadounidenses aseguraron haber alcanzado «decenas de objetivos en múltiples ubicaciones con municiones de precisión», en una operación destinada a «debilitar la capacidad de Irán de seguir atacando el transporte marítimo internacional que transita por el estrecho de Ormuz».
No obstante, el CENTCOM detalló que entre los blancos alcanzados hubo «sistemas de defensa aérea», además de «estaciones de radar costeras, capacidades de misiles y drones y embarcaciones pequeñas iraníes».
Para esta nueva ofensiva, ejecutada «con municiones de precisión», Estados Unidos empleó «aviones de combate, buques de guerra, drones de ataque unidireccional —es decir, drones kamikaze— tanto aéreos como, por primera vez, marítimos», según indicó el comunicado.
«El estrecho de Ormuz es un corredor marítimo vital para el comercio mundial. Irán no lo controla», remarcó el CENTCOM, en línea con el rechazo de Washington al anuncio realizado por Teherán durante la noche anterior sobre un supuesto cierre de ese estratégico paso marítimo. La medida había sido presentada por Irán como una represalia por los nuevos ataques estadounidenses, lanzados a su vez tras agresiones contra buques mercantes en Ormuz.
La ofensiva más reciente, llevada a cabo horas antes de este domingo contra las inmediaciones de la ciudad de Bandar Abbas, la cercana isla de Qeshm —ambas ubicadas en la zona del estrecho de Ormuz— y contra Mahshahr, en el sudoeste iraní, dejó hasta el momento dos muertos y seis heridos, según las autoridades locales.
La respuesta de Irán
En represalia, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció durante la madrugada de este lunes ataques contra bases militares con presencia estadounidense en Jordania, Bahréin, Kuwait y Omán, luego de la nueva oleada de bombardeos lanzada horas antes por Washington contra distintos puntos del país, que habrían dejado al menos dos muertos y seis heridos.
En concreto, el cuerpo militar iraní reivindicó ataques contra la base Príncipe Hasán, en Jordania; la base Sheij Isa, en Bahréin; y la base Alí Salem, en Kuwait, según comunicados difundidos por la agencia de noticias Tasnim, vinculada a la propia Guardia Revolucionaria.
«En la primera fase de la respuesta a estas agresiones, guerreros fervientes del Islam incendiaron varios silos de misiles de gran tamaño y depósitos de combustible en la base aérea del Príncipe Hasán, en Jordania, mediante el lanzamiento de misiles y drones», señala uno de los comunicados, en el que además se afirma que fueron alcanzados depósitos de combustible y almacenes de municiones.
Por su parte, una fuente militar autorizada del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Jordania informó que los sistemas de defensa aérea del país «interceptaron y derribaron cuatro misiles que ingresaron al espacio aéreo jordano procedentes de territorio iraní», según un comunicado difundido por las propias Fuerzas Armadas.
Asimismo, el Ejército jordano advirtió que «cualquier intento de atentar contra la soberanía del reino o de violar su espacio aéreo será respondido con toda firmeza, de acuerdo con las normas de combate vigentes y lo que exija el interés nacional».
Más tarde, tras asegurar que sus acciones de «represalia» continúan, la Guardia Revolucionaria afirmó haber «destruido» el centro de mando y control de drones del Ejército estadounidense en Bahréin.
«En la segunda fase de la operación de contraofensiva fueron destruidos importantes centros de reparación y mantenimiento de helicópteros, el hangar de los aviones de guerra electrónica P-8 y el centro de mando y control de los drones asesinos de niños del Ejército de Estados Unidos en la base estadounidense de Sheij Isa, en Bahréin», agrega el comunicado.
En ese contexto, el Ministerio del Interior de Bahréin confirmó la activación de las sirenas de alarma en todo el país e instó a la población a mantener la calma y dirigirse a lugares seguros.
Como parte de una «tercera fase» de la denominada «operación de represalia», la fuerza aeroespacial de la Guardia Revolucionaria aseguró haber «destruido por completo» en Kuwait los depósitos de combustible y el sistema de defensa aérea Patriot de la base Alí Salem, además de un sistema de radar estratégico de búsqueda de matriz en fase fija (FPS, por sus siglas en inglés) ubicado en la base Ahmad al Jaber. Ambas instalaciones albergan tropas y operaciones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
Posteriormente, Teherán sostuvo que sus fuerzas terrestres incendiaron dos plataformas de misiles del sistema de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS, por sus siglas en inglés), además de atacar «barracones repletos de misiles», que, según afirmó, fueron «destruidos por completo».
En la misma línea, reivindicó ataques contra «instalaciones e infraestructura del agresivo Ejército estadounidense en Jufair, Bahréin», así como contra «un radar de detección de buques en Omán», objetivos sobre los que, aseguró, lanzó «ataques devastadores con misiles y drones».
Finalmente, la Guardia Revolucionaria reiteró que el estrecho de Ormuz forma parte del territorio iraní y que, por lo tanto, no permitirá «que un Ejército rebelde y asesino de niños procedente del otro lado del mundo continúe con su injerencia ilegal» en esa zona.
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