a Policía de la Unidad Regional II llevó a cabo un despliegue de seguridad de gran escala en las localidades de Vichigasta y Nonogasta durante las noches del 2 y 3 de abril. La iniciativa, que tuvo como objetivo principal la prevención del delito y el control del orden público, arrojó resultados positivos tras intensas jornadas de patrullaje. El operativo fue supervisado directamente por el comisario mayor Hugo Nicolás Escudero, quien coordinó el trabajo conjunto de diversas divisiones especializadas.
Las acciones comenzaron alrededor de las 20.30 horas sobre la Ruta Provincial N° 74, específicamente en el acceso a la localidad de Vichigasta. En este punto estratégico, se instalaron puestos de control donde participaron efectivos de Lucha Contra el Narcotráfico, Seguridad Vial, Investigaciones y la comisaría local. Además, se contó con el apoyo táctico del D.E.A.R. y la Brigada Motorizada, garantizando una cobertura integral tanto en las vías principales como en el interior de los barrios.
Durante el procedimiento, los uniformados realizaron controles vehiculares exhaustivos, verificando la documentación de conductores y rodados. También se implementaron test de alcoholemia y se utilizaron dispositivos tecnológicos vinculados al sistema SIFCOP para la identificación de antecedentes en tiempo real. Estos recorridos preventivos se extendieron a diversos sectores estratégicos que habían sido señalados previamente como zonas de interés para la seguridad ciudadana.
Sin embargo, la tranquilidad de la jornada se vio interrumpida cerca de las 00:15 en el barrio Villa Regina, donde se produjo un violento incidente. Mientras los efectivos intentaban identificar a un grupo de personas en la vía pública, la situación escaló rápidamente cuando los civiles reaccionaron de forma hostil ante la presencia policial. Este enfrentamiento marcó el momento de mayor tensión de todo el operativo desarrollado en el departamento.
Según detalla el informe oficial, dos hombres identificados como Ariel Ruiz, de 34 años, y Leonardo Benicio Castedo, de 20 años —ambos oriundos de la provincia de Salta—, lideraron la agresión. Junto a otros individuos, comenzaron a arrojar proyectiles de diversa índole, incluyendo piedras, ladrillos y botellas, contra el personal policial. El ataque puso en riesgo la integridad física de los agentes y los bienes del Estado que se encontraban en el lugar.
Ante la magnitud de la agresión y para salvaguardar el orden, los efectivos se vieron obligados a utilizar armamento disuasivo. Se efectuaron disparos de escopeta con cartuchos antitumulto dirigidos al aire, con el fin de dispersar a los atacantes y controlar el tumulto. Gracias a esta maniobra, el personal logró reducir y detener a Ruiz y Castedo, aunque el resto de los participantes aprovechó la confusión del momento para darse a la fuga por las calles aledañas.
Como consecuencia de la lluvia de proyectiles, algunos agentes de policía sufrieron lesiones leves que requirieron atención médica. Tras los hechos, se radicaron las denuncias correspondientes, y los detenidos quedaron a disposición de la justicia bajo los cargos de atentado y resistencia a la autoridad. La fuerza policial reafirmó su compromiso de actuar con firmeza ante cualquier intento de obstaculizar el cumplimiento del deber legal.
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