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Policiales EN EL BARRIO SAN HECTOR

Clausuraron una fiesta clandestina con 500 personas y la medida dejó incidentes y un patrullero dañado

Una masiva fiesta de disfraces no autorizada que se llevaba a cabo en la zona sur de la capital terminó con la intervención de varias dependencias policiales, inspectores municipales y serios incidentes provocados por los asistentes al momento del desalojo.

El hecho ocurrió durante la madrugada de este sábado, alrededor de las 03:45 horas, en un domicilio ubicado sobre la Calle Proyectada del barrio San Héctor. Tras recibir alertas por ruidos molestos, efectivos de la Comisaría Tercera se constituyeron en el lugar y constataron la aglomeración de aproximadamente 500 personas.

Al entrevistarse con el organizador del evento—un joven de 19 años y la propietaria de la vivienda, una mujer de 43 años, el personal actuante constató que la fiesta no poseía ningún tipo de autorización legal ni municipal.

Menores y clausura

Ante la gravedad de la situación, se solicitó la presencia de la Dirección de Espectáculos Públicos, a cargo del inspector Ricardo Montivero, quien labró las actas de infracción correspondientes. En un operativo conjunto entre la Comisaría Tercera y el apoyo de la Comisaría Sexta, se procedió a la clausura inmediata del evento al comprobarse tres graves irregularidades:

La permanencia de menores de edad.

La venta de entradas masivas sin autorización.

La emisión de ruidos molestos en zona residencial.

Lluvia de piedras y destrozos

El momento de mayor tensión se vivió durante el despeje de la multitud. Un importante grupo de los concurrentes reaccionó de manera violenta contra los uniformados, comenzando a proferir insultos y a arrojar elementos contundentes (piedras) hacia los efectivos y los patrulleros que se encontraban estacionados en las inmediaciones.

Aprovechando la oscuridad y la fisonomía del lugar—el cual está rodeado por un amplio descampado—, la mayoría de los agresores logró dispersarse y ocultarse entre la vegetación lindante, lo que dificultó su inmediata identificación.

Como saldo de las agresiones, la unidad móvil Legajo N.º 927 (a cargo del Cabo 1.º Gustavo Ávila) sufrió la destrucción total de su luneta trasera tras recibir el impacto de un piedrazo.

Luego de varios minutos de tensión, la policía logró restablecer el orden y el despeje total del sector de manera definitiva.

CAPITAL CLAUSURA INCIDENTES
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